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Tengo miedo (cómo hablarle a Chiquitito de Nariko sin que se trabe).

                Querido Darkschneider, ante todo, y antes de olvidarme, mis más sinceras felicitaciones por su aprobado en Filosofía del Derecho. Eso significa que estas navidades empetará el disco duro de su Caja X de 360 grados (paso de poner el nombre de la consola, no me pagan por hacer publicidad) de “copias de seguridad”. Espero que mi trabajo no peligre con sus actividades jajaja.

                Ciñámonos, como lo hacen los pantalones-malla al culo de las kinkis, al tema. Estoy intentando que Nariko venga a estudiar a Tenerife. Si le hablo de Chiquitito, no vendrá. Es más, cogerá una capsula espacial y abandonará el planeta. Si a nosotros a veces nos cuesta comprender el comportamiento del Neardenthal Barrancolajero, imagínate lo que pensará una persona que lo acaba de conocer. Por supuesto, trataré de evitar que coincidan en la misma noche Nariko y Chiquitito, sobre todo viendo lo ocurrido en la Ficull y el sábado pasado junto a Johnny y unos amigos.

                En cuanto a lo de hablarle a Chiquitito sobre Nariko pues… no se. Recuerde que Chiquitito tiene una actitud ante la vida “radical”. Creo que hoy, lunes día 22 de diciembre, Chiquitito ya esta trabado en su casa, y eso que aún no he hablado sobre la dama con él.

                Y para finalizar, dejaré clara una cosa: ¡¡¡NARIKO ES MÍA!!! ¡¡¡ES MI TESOROOOO!!! Joder, encima viene con navajas. ¡COMO ME PONE EL PELIGRO! Juas juas juas. Así que como tranque a Chiquitito mirándole el escote o el culo, me aseguraré de que vuelva a pasar por el quirófano, y no a que le operen de las manos.

                Me retiro a vender juegos a esos padres que me piden cosas como “ese juego que sale por la tele en el que salen bichos corriendo” o “ese que anuncian que no se para qué  consola es”. Por cierto, puede coger mis apuntes y donarlos a la delegación de alumnos. As,í en la Ficull del año que viene, le harán descuento a ustedes, familiares de Bob el Esponja, en los chupitos que pidan.

                ¡Buen vicio!

                Chris (Caballero Oscuro con la garganta hecha polvo).

Ese virus llamado Navidad y Nariko.

Hola amiguitos y amiguitas. ¿Cómo va todo? ¿Haciendo sitio en sus estómagos ante la avalancha de hidratos de carbono, grasas y masas de almendras? Después de algún tiempo en el que he estado ausente, volveré a retomar los mandos del blog más paridoso del mundo mundial.

                Veamos. ¿Por dónde empiezo? Lo haré por lo más obvio. ¿Han visto la película “El incidente”? Pues para los que no la hayan visto, les diré que trata, más o menos, de unas plantas que segregan una sustancia que hace que la gente se suicide. ¿Qué no has visto la peli y te acabo de destripar el argumento? Pues amiguito y amiguita, sólo podrás hacer una cosa: joderte. Has tenido tiempo para verla. Menos ver Gran Hermano y más ver cine (aunque la película sea una mierda). Pues he notado cierta similitud entre la película y la colocación (si es que esa palabra existe) de ciertos elementos ornamentales lumínicos en las calles.

                ¿A que tú también te has quedado con la movida? Desde que colocaron las lucecitas de los cojones, la gente se comporta de un modo extraño. La gente esboza amplias sonrisas en sus caras, lo que puede traducirse también como quedársele cara de gilipollas. Otro comportamiento extraño es la salida de la gente en grupos familiares. Durante el resto del año no se soportan. Pero desde que cuelgan las luces la gente se reúne para ir de compras, para merendar, o para simplemente pasear. Y todo en familia. Yo no se ustedes, pero yo ya voy por la calle con una mascarilla, como Michael Jackson.

                Seguimos con los comportamientos raros. La gente se saluda y se desea lo mejor para el año que en pocos días comenzará. Curioso comportamiento, porque luego esas personas se encuentran de nuevo en marzo, y no se dicen ni mu. Pero lo más raro viene por la extraña tendencia compulsiva de consumir. Pondré un ejemplo:

                Sujeto A va con sus amigos a echarse algo. El sujeto A no consume nada alegando como causa eximente la crisis. Así que o bien el sujeto A es un agarrado de cojones o bien no tiene un duro. Dicho comportamiento se repite a lo largo del año. Pero luego llega el mes de diciembre, y ni crisis ni pollas. El sujeto A se compra un televisor de pantalla plana, un I-Phone (Ayfon para los que se queden pescando preguntándose qué coño es eso) y demás caprichos tecnológicos que valen un riñón y parte del otro. Eso sí, luego el sujeto A no irá con sus amigos a echarse algo porque no tendrá dinero ni para coger la guagua.

                Pero lo que más me aterra es el cambio de humor de mi jefe. Ahora se ríe de mis chistes. A diferencia del Joker, yo creo que mis chistes no son malos; son chistes de humor inteligente. Pero que ahora el patrón se parta el culo por cualquier chorrada que suelte por esta boquita pues... no se.

                He llegado a una conclusión. Desde que cuelgan la decoración navideña, los seres humanos nos contagiamos de ese virus llamado Navidad.

                Ahora hablaré de Nariko. Y ustedes se preguntarán… ¿quién coño es Nariko? Bien, lo explico.

                Nariko es el nombre en clave de Carolina, también conocida como Caro. Ni se les ocurra llamarla Carol porque dice que suena a pijo (menos mal que no me vio vestido ayer con mi  estilo pijo… estaba tan mono…). La conocí el otro día en esas redes chateriles que abundan en el ciberespacio (no sólo de bajarse cosas vive Internet). Y en pocos días he experimentado gran empatía hacia la niña en cuestión: nos gustan las mismas cosas, ambos buscamos lo mismo de la vida, y además esta muy buena.

                Pues bien, Nariko es de Albacete, cuidad conocida por….yo que se. La niña plantea irse a estudiar fuera, y una de sus preferencias es irse a Las Palmas. Así que servidor tratará de exponerle a continuación diferentes motivos por los que debe desechar la idea de estudiar en Bujalandia y venirse a estudiar aquí.

     La primera ya se la dije. Los canariones no pronuncian la “S”. Ellos dicen cosas como son las “doh” de la tarde o “zapatoh azuleh”. Vale, aquí tampoco la pronunciamos, pero al menos no nos la comemos.

                Segundo. Los carnavales de Las Palmas son una mierda. Y no lo digo yo. Mucha gente de Las Palmas viene a los carnavales de S/C porque dicen que sus carnavales son los “carnavales de la hostia”. Y con hostia no me refiero a que sean buenos, sino que me refiero a que allí las hostias son el pan nuestro de cada día. De hecho, creo que la temática de los carnavales canariones del año que viene es el Smackdown.

                Y tercero, en Tenerife está el Caballero Oscuro (o sea, yo) Y es que servidor está buscando a un compañero de fatigas para las noches en el Cuadrilátero. Necesito a alguien con el que velar por vuestra seguridad, y si elijo a Johnny o a Carty me da que mi seguridad estará en peligro.

                Me despido, esperando que Nariko lea esto y le resulte lo suficientemente atrayente para que cambie de opinión y se venga para acá.

                Besos para ellas y chocada de manos para ellos.

                Chris (Caballero Oscuro con gorrito de Papá Noel).

 

                El que no lo veas no significa que no esté ahí.

 

Primeras operaciones de la campaña "¡A por La Arafera!"

     Hola amiguitos y amiguitas. ¿Cómo les trata el frío? A mi me trata mal, la ausencia de grasa corporal unida a las noches de soledad en mi cama hacen que tenga estalactitas debajo de los sobacos. Después de hacerme un Cristo pelando papas con la cosa esa que compró mi madre, iniciaré un nuevo artículo comentando las novedades de hoy.

     Hoy bajó Carty. Después de correr desnudo por el monte en la chuletada organizada por Marga, pillándose el correspondiente pedo y gripazo, bajó a clase de Procesal.

     La mañana hasta la llegada de Carty transcurrió normal. Madrugón, travesía a chola hasta Guajarvard, ingesta del barraquito correspondiente y subida a la biblioteca a estudiar. Si tuviera que reseñar algo es la poca gente que hubo esta mañana allí. No se si debido a las clases o a que ya empezaron las rebajas antes de tiempo. De puta madre, así se puede estudiar mejor sin tanta puta cotorra contándose lo que hicieron la noche anterior con el novio.

     A las 9 y media apareció Carty. Después de la chocada de manos correspondiente, bajamos a la cafetería para ponernos al día sobre todo lo que ha sucedido estos días y para hacer recuento de tías en la cafetería. Al rato de estar allí apareció La Arafera. Antes de seguir, debo explicar cómo se de donde es.

     Algunos recordarán como hace unos años la basura nos llegó hasta las orejas. Si, me refiero a aquella huelga de las de la limpieza (yo quería contribuir tirando chicles dentro de la facultad, pero no me dejaron). Pues la acumulación de mierda llegó hasta el punto en que un día suspendieron las clases. Sólo los elegidos, o mejor dicho los despistados, fuimos a clase ese día. Entre el desconcierto, los nervios, y los vapores de la mierda, hicieron que la gente hablara más de la cuenta. Así que Yurena, relaciones públicas de Binter por ese momento, no se lo que dijo, a lo que una rubia (aún no se si es de bote o natural, pero para mi que es lo primero) contestó diciendo “imagínate yo que vengo desde Arafo”. Así que como soy una mente privilegiada asocie conceptos: Arafo + chica que viene de ahí = arafera.

     Después de esta explicación, seguiré con mi relato. Al percatarme que la susodicha estaba en la barra, le dije a Carty que la dama se encontraba por los alrededores. Acto seguido miré para ella, y en ese momento ella me miró. ¿Recuerdan el blog en el que dije que tranqué a La Pitusa mirándome y que sólo faltaba sacar una cámara y hacerle una foto? Pues la mirada fue igual, pero esta vez el pillado fui yo. Al rato volví a mirar, pero esta vez fui más rápido, poniendo en práctica todas las enseñanzas del Maestro Caleta.

     La Arafera se fue. Al rato subí a la biblioteca a recoger mis cosas porque iba a acompañar a Carty a Procesal y ver a Vicente. ¿Y a quién me encontré esperando en la sala de ordenadores que da acceso a la hemeroteca mientras me iba? Les daré una pista. El municipio donde vive está al lado de Güimar. Allí estaba ella, con su modelito de hoy, sus gafas; mirando hacia dentro de la biblioteca, como posando para una foto (¡niña, muévete, que el personal de la biblioteca tiene que pasar por allí!).

     Pues nada, bajé a buscar a Carty, y en vez de ir a Derecho “sugerí” que nos sentáramos en las escaleras. Sí, esas escaleras de las que el mismo bajó el primer día después de su operación cual novia bajando por la escalinata de la iglesia. Pues al momento, Arafera & cia bajaron por allí y se metieron de nuevo en la cafetería. Pero…¡oh, sorpresa! Salen a los 2 segundos y se sientan en las escaleras. Antes de seguir, vean un ejemplo de la opinión cambiante de Carty:

     Caso A (las pivas bajan las escaleras y se meten en la cafetería).

     “Christo, no se, olvídate de ella, no miró”. Claro, si mira se estampa por las escaleras simplón.

     Caso B (Las pivas se sientan en las escaleras).

     “Qué raro. Pues sí va a haber reciprocidad”. A ti te voy a dar reciprocidad, cacho traboso.

     Así que allí estábamos todos. 5 personas. De esas 5 uno ya estaba trabado. ¿Tengo que dar pistas? Salvé la situación preguntando a Carty cómo se hacía una práctica de Penal, mientras ellas estaban allí soltando sus cosas. De las 3, La Arafera y una amiga no habitual de ella preguntan a Paula, superamiga de la dama por la que suspiro ahora (se como se llama porque estudiamos en el mismo colegio) si iba con ellas, no se si a secretaría o a las máquinas de la entrada, esas máquinas conocidas en el pasado por la oferta “pague 1 jugo y llévese 18”. Paula respondió que no y se quedó custodiando las cosas de sus amigas. En ese momento, en el que La Arafera se alejaba, solté otra de mis frases memorables. Si el mundo no estuvo preparado cuando dije “deberíamos haber seguido con las miradas, que se nos daba mejor”, pues con esta el Universo entero se replegó sobre si mismo. Así que con mi voz dulce y aterciopelada, a un volumen bastante alto para que fuera oído por Paula, solté semejante burrada:

     ¡Viva Arafo y sus gentes!

     ¿Qué repercusiones tendrá esa frase? ¿Habrá transmisión de datos? No se preocupen, que les mantendré informado.

     Besos para ellas y chocada de manos para ellos.

     Chis (Caballero Oscuro volviendo a las andadas.

 

     El que no lo veas no significa que no esté ahí.

La verdad oculta de los horóscopos.

     ¿Alguna vez se han parado a leer el horóscopo del periódico o de las revistas? Si no lo han hecho les sugiero que lo hagan, porque, aunque parezca mentira, tienen su aquel. Y si no miren mi análisis.

     Todo horóscopo debe ir acompañado de la fecha dentro de la cual debes haber nacido para considerarte de ese signo. Y tú te preguntarás… ¿para qué lo ponen si yo tengo buena memoria? Amiguito o amiguita, la fecha no está ahí para recordarte cuando naciste. El panfleto en cuestión no está poniendo en duda tu capacidad memorística. No señor. La fecha está puesta por un motivo: está puesta para que mires cómo le va a ir el día al churri o a la churri. La cosa se puede complicar cuando ves en el apartado “amor” algo como “conocerás al amor de tu vida” o “deja a tu novio”.

     Los horóscopos aparecen esquematizados en 3 apartados: salud, dinero y amor. No hay nada más. No busquen cosas como “alegría” o “mala leche”, porque no figurarán por ningún lado. Se podría decir que los horóscopos son como las prácticas de Canónico: hechos, fundamentos de Derecho, y fallo. Ni se te ocurra poner nada más porque la profesora no te la corregirá.

     ¿Creías que esos apartados no estaban relacionados? Amiguitos y amiguitas, están tan relacionados que incluso Iker Jiménez está estudiando el asunto. ¿No me creen? Verán como tengo razón. Pongamos que veo mi horóscopo de hoy.

     Amor: la cosa esa dice que hoy conoceré al amor de mi vida. De puta madre. Sólo tengo que mirar y saludar a toda tía que pase por delante de mi (dentro de unos determinados cánones claro está… no voy a saludar a la pureta de 40 por mucho escote que tenga…). Así que mantendré los ojos bien abiertos y llevaré pantalón ancho (por si las moscas).

     Salud: pone que hoy visitaré el hospital. Raro, muy raro. Hoy trabajo. Además es sábado, y que yo sepa no tengo a ningún familiar ingresado. Ya empiezo a trabarme como Cartaya (si, ahora se me pasa por la cabeza lo de “hacerme radical”).

     Dinero: es el factor que une a los otros 2 apartados. Según el tarot de Guanchinerfe, hoy encontraré una gran suma de dinero. ¿Por qué digo que el apartado “dinero” une a los otros 2 apartados? Pues es muy sencillo. Si hoy voy a encontrarme una gran suma de dinero, estaré todo el rato mirando al suelo. Así que si no conoceré al amor de mi vida, como mucho conoceré sus pies. Y como estaré tan concentrado buscando el dinero, no me daré cuenta al cruzar de que viene una guagua a toda hostia y me dará un viaje que me mandará al hospital (con suerte, el viaje será tan fuerte que haré el viaje “paso de peatones – hospital” sin escalas).

     ¿Ven como todo está relacionado? ¿A que empiezan a tener miedo? Si son chicas y están medianamente aceptables, puedo protegerlas con mis brazos fuertes y musculados, y con mi tableta de chocolate milkiway (menos mal que no he puesto una foto mía…).

     Besos para ellas y chocada de manos para ellos.

     Chris (Caballero Oscuro con complejo de Aramís Fuster).

     El que no lo veas no significa que no esté ahí.

Esclavos de las modas.

Hola amiguitos y amiguitas. Mis más sinceras disculpas por no haber escrito nada durante esta semana pero… es que… ¡no se me ocurría nada! Y miren por donde que duchándome hoy se me ocurrió algo. Y ese algo son las modas, esos comportamientos que en determinados momentos sigue la gente en masa. Empecemos por los que recuerdo. También acepto los que ustedes recuerden.

     Los salvadores del mundo con mallas.

     Corrían los años 90, más o menos (años 95 ó 96 por ahí). El mundo sucumbió ante una serie de 20 minutos de duración que narraba las hazañas de un grupo de jóvenes que salvaban el mundo embutidos en mallas. Eran los Power Rangers. Era curioso, porque una idea japonesa triunfaba en medio mundo, y no servía para oír música. Y más curioso aún, un cachas fantasma, un empollón, un negro, una china y una pija se llevaban bien. Efectos especiales cutres, un tío disfrazado de robot gigante y el típico discurso cutre dirigido a la juventud (niños, reciclen, sean buenos con los mayores, compren nuestra nueva colección de muñecos, etc) enloquecían a las masas. Eso sí, no se mataron mucho para asignarle el color a los personajes. Al negro le dieron el color negro, a la china el amarillo y a la pija el rosa. Aún les duran las agujetas a los de producción

     La powerangermanía se tradujo en la serie, discos, película, videojuegos, muñecos, disfraces, y como no, la típica promoción de los cereales. Pero, víctimas de su propio éxito, empezaron a desvariar y a sacar diferentes versiones de la serie… que si Power Rangers Zeo, Power Rangers Turbo, Power Ranger  Turbo GTI 16 válvulas…

     Ahora que lo pienso, ¿tenían mallas y no se le marcaba ni el paquete ni las tetas? ¿Qué mierda de mallas son esas?

     El puto llavero jodelón.

     Años más tarde, Bandai, empresa juguetera (la misma que hacía los muñecos de los Power Rangers) trajo a España el fenómeno que hacía furor en el resto del mundo: el Tamagotchi. La idea era sencilla: el bicho ese vino del espacio y tenías que cuidarlo.

     El juguete no dejaba muy bien, que digamos, a la supuesta vida inteligente de fuera de nuestro planeta.  ¿El bicho ese viaja por el espacio solo y necesita que lo cuides? ¿Y es tan inteligente que acaba metido en un llavero? Joder, si lo hubiera sabido le habría dicho que no se metiera allí, ni tampoco en el “BB+”.

     Pues después de gastarme casi 3.000 pelas en el cacharro en cuestión (era joven y fácilmente influenciable) comprobé que aquello enganchaba más que el pegamento. Según cómo lo cuidabas, el bicho evolucionaba y se hacía más bonito o más feo. Lo cuidaba, le daba de comer, le apagaba la luz cuando dormía, y él me lo pagó convirtiéndose en una puta bola patuda fea de cojones. Eso, y el hecho de que se despertara a las 7 de la mañana en verano, hizo que realizara un nuevo viaje al cajón de los calcetines. Allí, después de 13 días, murió.

     El bicho peludo.

     Viendo el éxito del puto llavero, cogieron la idea y le dieron una vuelta de tuerca. Cogieron la idea del pobre marciano que acaba en La Tierra, pero en vez de meterlo en un llavero decidieron meterlo en un cuerpo peludo lleno de sensores. ¿Cómo llamaron a eso? ¿Pelugotchi? ¡Nooooo! Furby.

     La idea era sencilla. Al bicho no había que cuidarlo tanto. Sólo le dabas de comer y hablabas con eso. Pero claro, la cosa no era tan fácil. El bicho hablaba furbish, el idioma de su planeta, así que tenías que cargar con el diccionario cada vez que hablabas con él. Se suponía que el bicho aprendía palabras, pero se ve que el de mi hermana salió tonto. Vean un ejemplo de mi relación con ese ser.

     Yo: ¡Hola Furby!

     Él: Uaaah (a saber qué significa eso).

     Yo: Cuéntame un chiste.

     Él: Mi dormir (y se pone a roncar).

     Menos mal que ya estoy acostumbrado a ese tipo de comportamiento (si, me refiero a ti Carty)

     Estos son algunos de los ejemplos que más recuerdo. Seguramente escribiré esta semana la segunda parte, porque el tiempo apremia y tengo muchísimas cosas que hacer ahora.

     Besos para ellas y chocadas de manos para ellos.

     Chris (Caballero Oscuro víctima de las modas).

     El que no lo veas no significa que no esté ahí.

Mis últimos días de libertad y mis iconos sexuales.

    Hola amiguitos y amiguitas. Aquí empieza otra sesión de paridas sin niños saliendo por ningún lado.

     A ver. Esta semana he estado liado. Es mi última semana de vacaciones, y había que aprovechar para salir, dormir y, éstos últimos días, viciarme al Midnight Club (ya conozco Los Ángeles igual que La Laguna). Así que después de comprobar que en los anuncios de compresas sólo salen tías buenas (en la mayoría de los casos) hablaré de mis iconos sexuales.

     Mi icono sexual internacional es Kate Beckinsale. Una actriz inglesa que, después de unos inicios titubeantes en Hollywood pues… sigue titubeante.

     Verán. Sus primeras peliculas mostraban a una Kate prototipo de las tías inglesas: piel clara, ojos grandes, cara angulosa, etc. Pero claro, luego la tía hizo “Underworld” y ¡Alaaaaa! Tía morena buenorra en traje de cuero ajustado. Vamos, que después de esa película no me importaría que semejante vampira me mordiera.

     Pero claro, la cosa no podía acabarse ahí. Luego llegó “Van Helsing”, más pivona aún. Esa película hizo que cambiara mi opinión sobre los gitanos jajaja.

     Tía buena en mayúsculas, pero sólo eso. Después uno se enteró de que la piva era la pareja del tío que hacía del líder de los licántropos en “Underworld”, hasta tuvieron una chiquilla juntos. Pero se acabó liando con el director de la película. Director que ha hecho cosas tan “interesantes” como “La jungla 4.0”.

     ¿Y quién es mi icono sexual nacional? Hagamos una pequeña introducción.

     Servidor esperaba los lunes como agua de mayo. No era para ver C.S.I, porque recuerden que ya tengo a Grisom en casa. Los lunes por la noche, después de cierto programa de TVE llamado “Mira quién baila” (luego yo le cambié el nombre por “Mira quién cambia la tele de canal”) daban un bonito programa debate llamado “59 segundos”. Programa claramente zetapeista (claro, lo daban en TVE), pero uno no lo veía por los debates o los contertulios. Uno lo veía por la presentadora.

     ¿Y cómo se llamaba la presentadora? Mamen Mendizábal. Ese pelo, esos labios, esa carita hacían que deseara ir a votar aunque no hubieran elecciones. Pero llegó el día en que el programa dejó de emitirse por no se que historia, y cuando volvieron pusieron a una tía flaca. ¿Dónde está la Mamen? Desapareció. Al final me enteré que TVE la “echó” porque ella había firmado un contrato para presentar los informativos de La Sexta, y como no era compatible una cosa con la otra pues… a la puta calle. Así que dejé de ver a mi icono, porque en ese momento La Sexta no se veía. ¡Oooooooooh!

     Pero el reencuentro se produjo hace poco. Servidor se encontraba durmiendo la siesta a las 7 de la tarde (coño, estaba haciendo unas cosas y se me hizo tarde) con la tele puesta. Al mediodía estaba viendo “Sé lo que hicistéis…” y allí se quedó. Así que medio sobado hoy una voz familar. Cogí corriendo mis nuevas gafas, me las puse, y menuda alegría me llevé. ¡Era la Mamen! ¡Dios existe! Joder como le han tratado los años… ñam ñam.

     Así que espero que dejen en sus comentarios cuáles son sus iconos sexuales, si es que se atreven. Por cierto Carty, ¿viste que tenía razón? Jajajaja. La gente es una cotilla.

 

     Chris (Caballero Oscuro que pide que Mamen Mendizábal salga en FHM).

 

     El que no lo veas no significa que no esté ahí.

Después de 2 noches de fiesta, sólo se me ocurre ir al médico-

     Hola amiguitos y amiguitas. ¿Cómo va ese fin de semana? He aquí otra entrega del blog más dicharachero del ciberespacio.

     Después de haber salido 2 noches seguidas y de haber dormido menos que Pocholo, no se me ocurría nada de lo que hablar. No iba a contar las andanzas de Carty, Vicente y servidor ayer en MediaMarkt y por la zona comercial de Cabo Llanos, porque no era plan, sobre todo porque experimenté en propias carnes lo que era ser una tía de compras, comprando en plan animal (casi 100 euros menos en mi bolsillo). Así que hablaré de otra cosa.

     Por cierto, antes de empezar, quiero pedirles algo. Por favor, déjense de entrar en el espacio de aquella a quién Lolo bautizó “La pitusa”. Van a hacer que sea la página más visitada, superando a la del “Marca”. Eso sí, serían las primeras visitas de gente normal.

     Hoy hablaré de las visitas al médico. Toda visita al médico requiere pedir cita previa. Pues nada, le encasquetas ese trámite a tu madre y asunto solucionado.

     Llega el día de la visita. Buscas la consulta, tocas el timbre, y, por lo general, te sale una tía que hace de secretaria. Amablemente te invita a que pases. Todo bien, de momento, hasta que te dice “¿Tenías cita para hoy?”. Después de quedarte un rato en stand-by (no, no tengo cita, estaba aburrido, pasaba por aquí y como vi gente subiendo me autoinvité), le dices que sí, le das tu nombre y te invita a que pases a la sala de espera.

     El mundo de las salas de espera tiene una ciencia. Tienes las salitas de espera pequeñas, que incluso podrían pasar por un baño. También tienes las salas normales. Y luego tienes los súper salones, aquellos en los cuales te sientas en una esquina, te llaman y fíjate lo que tardas en recorrerlos que, cuando llegas a la consulta del médico en cuestión, ya te pusiste bueno.

     Pues nada, llegas ahí y saludas a los que están. Este es un comportamiento típico de las consultas del médico: saludar a gente que no has visto en tu puta vida. ¿Por qué? Ni puta idea, se hace y ya está. No preguntes. Eso sí, si al par de días te ves a alguno en la calle no le dices ni pío. Te sientas en uno de esos sillones tan confortables, en los que te vas hundiendo poco a poco y de los que cuesta un huevo y parte del otro levantarse, y a esperar.

     Pasa el tiempo. Aquello se va llenando de gente. Parece que estás en el anuncio de los relojes de Fernando Alonso; tiempo lento y gente por todas partes (bueno, en el anuncio eran coches, pero se me permite el cambio). Cada vez que entra un fulano tarda una media de 15 minutos en salir. Ni se te ocurra cambiar la tele, porque las viejas del sillón de al lado están viendo la novela. Así que coges una revista de la mesa. Revista del corazón, como no. Se ve que los médicos han hecho un estudio, y han llegado a la conclusión de que la gente que se pone enferma somos unos cotillas. Buscas entre tanta revista del “cuore” y encuentras una de carácter científico. Creyendo que es una revista actual, le hechas un ojo a la portada. Tu gozo en un pozo: ves en letras mayúsculas “Por fin llegó a España el Windows 95”. Tiras aquello a la mesa, por si hay una cámara oculta grabándote, y irremediablemente coges el “Hola” que dejó la vieja que estaba viendo la novela.

     Empiezas a ojear eso. Te das cuenta que es una revista que realiza un gran periodismo de investigación: en la portada, lees “Farruquito nos enseña su casa”. Como no puedes esperar más, abres la revista y te pones a leer el reportaje (joder, tiene pasta para montarse semejante chabolita y no tiene dinero para sacarse el carné de conducir).

     Después de semejante ejercicio de culturización, dejas la revista y te pones a mirar las paredes. Paredes generalmente llenas de los títulos que tiene el médico: que si el de licenciado en medicina, que si el de especialista en enfermedades venéreas, que si el de CCC de guitarra… incluso el más arriesgado pone la orla de la promoción en la que se licenció…

     Entre eso, los cuadros que suelen poner, horripilantes en la mayoría de los casos, y el hilo musical, hacen que tu estancia allí sea de lo más “placentera”. El grado máximo de placer viene dado por los berridos del niño al que le están poniendo una inyección, le ponen colirio y vete tú a saber qué coño le están haciendo al pive para que llore de esa forma.

     Por fin llega tu turno después de estar ahí casi una hora. Entras por allí, le das la mano al médico y le cuentas tu problema. El tío no despega la mirada del ordenador, escribiendo todo lo que le dices. Veamos un ejemplo:

     Él: ¿Nombre?

     Tú (o sea, yo): Christopher Fuentes.

     Él: ¿Fecha de nacimiento?

     : 18 de septiembre de 1982 (no hace falta que me regales nada).

     Él: ¿Sexo?

     : (Tío, ¿no me ves?) (y si es referente a lo otro pues… hace tiempo que no veo un hangar para guardar mi “avión”).

     El tío sigue haciéndote preguntas y metiendo las respuestas en el ordenador. Creo que los médicos tienen un programa en el cual metes los síntomas, y cuando le das a “enter” te sale la enfermedad que tienes.

     Pues el tío, con los síntomas que le has dado, te dice que te ha picado una mosca tse tse en alguna de tus estancias en África (¡pero si yo lo más lejos que he llegado es al Puerto de la Cruz!). Compruebas en propias carnes como la media de estancia en la consulta no se ha cumplido contigo. Has estado 3 minutos y te han dado boleto. Y lo que es peor, no te curan, te dan cita para dentro de un mes para ver como progresa la enfermedad (mi enfermedad se agravó mientras esperaba 1 hora a que me atendieras, so mamón).

     Y yo que creía que me dejaba dormir por salir 2 noches seguidas…

     Chris (Caballero Oscuro que ha velado por vuestra seguridad jueves y viernes en el Cuadrilátero, puede que el sábado también lo haga)

 

     El que no lo veas no significa que no esté ahí.

La decisión está tomada: D.E.P. Siloita, Siloa o JeNNy (un día de marzo - 06/11/2008).

    

     Amiguitos y amiguitas, la decisión está tomada. Después de estar no se cuántos meses comiéndome la cabeza, creo que he tomado la decisión acertada. Sé que había dicho que la tomaría el viernes, pero para qué alargar la espera.

     He eliminado a Jenny Grey de mi lista de contactos. No la he dejado sin admisión: la he borrado. ¿Por qué ahora? Joder, porque ya es hora de pasar página, que estas comidas de tarro no pueden ser saludables, por Dios. Pero antes quisiera exponer algunos puntos y compartirlos con ustedes, a ver si tenemos el mismo punto de vista.

     ¿Por dónde empiezo? A ver…. Por lo de las miraditas. Se puede entender que yo viera lo que quería ver. Pero cuando más personas ven lo mismo que tú pues ya no sabes qué creer. ¿Será que es una fijona? Ni puta idea, pero lo gracioso fue cómo ella misma explica ese comportamiento: te miro porque estás dentro de mi campo de visión; si estuviera otro también lo miraría.

     Niña, deberías revisar tu concepto de campo de visión, porque creo que difiere un poco del que da la Real Academia de la Lengua. Un campo de visión un poco rarito teniendo en cuenta que mira a los lados y hacia atrás, curiosamente por donde ando yo.

     Siguiente punto. El MSN. Después de sentarme con ella y comprobar que aquello fue un completo desastre, servidor consigue su MSN (previos 2 saludos más secos que las cañas de hojaldre que me vendió el novio de Marga en Ficull). Pues los seguidores del blog sabrán que al final me acabó dejando sin admisión.

     Amiguitos y amiguitas, ¿no ven más lógico eliminar a una persona que dejarla sin admisión si no quieren saber nada de ella? Pues gracias a los conocimientos informáticos de Lolo y de servidor, acabé descubriendo que me tenía en ese estado. Es curioso, pero si le molestaba o le caía mal me lo podía haber dicho, y no decirme que no le pasaba nada. Y luego valora mucho la sinceridad en su perfil en “festuc.com”. En fin…(tengo una red de espionaje de cojones)

     Pero la cosa no acaba ahí. Si no lo saben, si una persona les tiene sin admisión nunca podrán ver cuando se conecta, y menos si se cambia el nick. Entonces, ¿por qué coño me cambia su nick, y sólo el suyo? Si, ese nick que pone “JeNNy” entre machangos que ni mi MSN reconoce. Que yo sepa, la última vez que hable con ella era Siloita… Y mi MSN está perfecto.

     Creo que ya es hora de acabar con esto. Si lees esto, Jenny, que sepas que me gustó volver a las andadas el otro día, pero creo que se debe evolucionar y no quedarse estancado. Yo tenía las cosas claras, ¿las tenías tú?

     Espero que todo te vaya bien, que acabes pronto la carrera y que alguien te regale un Lamborghini para luego venderlo y vivir la vida con la pasta que te dieran por él, porque lo de hacerte puta por el dinero que ganan, aparte de ser uno de los comentarios más desafortunados que he oído, pues… no te veo en ese plan. A lo mejor al resto de las tías de tu facultad puede. A ti no.

     Ahora saldré un rato a quitarme el mal sabor de boca que se me ha quedado, y me compraré un capricho de los míos, de esos de 200€ para arriba (¿quién dijo crisis?)

     Chris (Caballero Oscuro con la decisión correcta tomada).

 

     El que no lo veas no significa que no esté ahí.

 

El Caballero Oscuro responde.

     Hola mis niños y mis niñas. ¿Cómo están? Yo aquí, como siempre, dispuesto a comenzar otra sesión “periodística”.

     Esta mañana no fui a clase. ¿El motivo? Estoy pachucho. Para mi que me puse malo después de que me dijeran cuánto me iban a salir mis nuevas gafas… Así que esta mañana he aprovechado para leer todos los correos retrasados que tenía por ahí, y mira por donde había uno de Lolo.

     Lolo intentó dejar un comentario ayer en el blog, pero no le dejaron. ¿La censura? ¿Internet estaba hecho un asco ayer? No lo se, pero me pidió que pegara su comentario y que lo respondiera. Así que ahí va.

     Hola Caballero Oscuro! Todos los días velas desde las azoteas de los edificios para que no nos aburramos. Tengo que comentarte algunas cosas sobre tus idas de pelota en el blog.

     En cuanto al blog del amor, Susana todavía se está riendo de las canciones. Son tuyas o son de algún cantante? Además coincido contigo en lo de tu madre. Recuerdo que cuando llamaba a mi casa y lo cogía yo me interrogaba, y eso que me conocía.

     En cuanto al blog de Jenny Grey, estás como una puta cabra. Quién lo diría, el más tímido de la clase haciendo esas cosas unos años más tarde. Querías tirártela o que? Por cierto, conozco formas de poder hablar con gente que te tiene sin admisión XD.

     Cuando hablas de las navidades en el mundo del cine, se te olvida la tradición esa de besarse cuando estás debajo de un matorral, no me preguntes cuál es porque no me acuerdo. Pero coincido contigo en el resto del artículo.

     Tío, espero que sigas encandilándonos con tus burradas. Siento no poder haber ido estos días, pero me surgieron algunas cosas de última hora aquí.

     Un abrazo.

     Lolo.

     Querido Lolo, ahora contestaré a las preguntas formuladas en tu comentario.

     Empiezo con mi último artículo, el del amor. La primera canción es mía, y es que un día, escuchando una balada de R Kelly, no se si estaba escuchando una canción en la que hablaba bien de su novia o la estaba poniendo a parir. Encima con un ritmo lento. Imagínate que le pones eso a Susana. Ustedes ahí abrazaditos mientras el fulano se está cagando en la madre que parió a la novia. La de reggueaton es un remix de varias canciones, creo de de Don Omar, Calle 13 y alguno más. Ahora que estamos, ¿qué como significa “flow”? ¿Y perreo? Joder, no puedo vivir con semejante duda.

     De todas formas dile a Susana que también soy poeta en mis tiempos libres, por si quiere que le escriba algo (recuerda los tiempos pasados, hermano).

     Ahora toca hablar de Jenny Grey. Y eso que dije en uno de mis últimos artículos que no iba a hablar de ella. Hermano, no estoy como una cabra como dices. La chica me gustaba, “creí” que ella me miraba, y fui a por ella. Es un comportamiento normal, lo que se conoce como actuar dolosamente (actuar con conciencia y voluntad de lo que se hace).

     ¿Qué si quería tirármela? No tío, yo no soy así Es curioso, es la segunda vez que me hacen esa pregunta en menos de 48 horas. Te contaré una bonita historia que ocurrió el martes.

     Los martes no tengo clase. Así que bajé a estudiar. Al rato apareció Cartaya, y bajamos a la cafetería. Estuvimos un buen rato de cachondeo, y de repente veo como aparece la dama y se nos sienta unas mesas más adelante. Como ya habíamos pasado mucho tiempo ahí, nos vamos a estudiar, pero como a mi me habían dilatado las pupilas el día anterior no veía un carajo, así que volvimos de nuevo a la cafetería, pero nos sentamos superlejos. Pues nada, después de que Cartaya se percatara de que su amiga se había coscado que volvíamos a estar allí, me da un ataque de hambre, así que busco la cartera en la mochila, levanto la vista hacia donde estaba ella y…¡sorpresa! ¡Estaba mirando! Vamos, una pillada de esas que sólo pasan unas cuantas veces en la vida. De esas que sólo hace falta sacar la cámara y hacerle una foto. Así que fui a la máquina a sacar un dulce, y cuando llegué me puse a hablar con Carty. Así que ni campo de visión ni pollas.

     Eso sí, si te soy sincero, te diré que en ese segundo que duró la mirada (la quité yo porque me iba a la máquina), me olvidé de la arafera potrona, de la morena que me recordaba a la pija pero con escote y MUCHO más buena y demás tías de las que hablo en el blog, y recordé aquellos tiempos en los que madrugaba para verla….qué tiempos aquellos. Esa tía tiene algo que no tienen las demás; cuando lo descubra, si es que llego a hacerlo (que no creo), te lo diré.

     Y en cuanto a lo de hablar con gente que te tiene sin admisión…. déjalo, sus motivos tendrá. Ya hablará…. o no.

     Y por último, lo de las navidades. Tío, acabas de cagarla. Has hablado de la tradición que tienen los anglosajones de besarse cuando están debajo de un manojo de muérdago. Ahora, por tu culpa, Cartaya saldrá con un manojo de eso en el bolsillo cuando salga de marcha, y cuando vea a una tía buena lo pondrá encima de ellos 2 y le dirá “piva, bésame que es la tradición”.

     Tampoco hablo de la extraña tendencia metereológica de ponerse a nevar en Nochebuena. Aquí eso no pasa. Bueno, en San Benito ocurrirá algún día en que la policía haga una redada y los camellos empiecen a tirar la coca por la ventana.

     Sin nada más a lo que responder, el Caballero Oscuro se retira a la Batcocina a ver qué hay de comer, que estoy famélico. Dile a Susana que si quiere ser la productora de mi carrera musical que avise, que tengo que escribir letras tipo “tú niña pija, te voy a rayar el bemeta con papel de lija”.

     Chris (Caballero Oscuro aspirante a OT).

 

     El que no lo veas no significa que no esté ahí.

    P.D. Algún día te contaré mi "aventura" con un pedazo de murciana....

 

El amor.

     Hola mis niños y mis niñas. ¿Cómo les va todo? Espero que bien. Aquí empieza otra sesión de burradas con mi sello de identidad.

     El blog de hoy será escrito a petición de una persona. No pondré su nombre porque se encuentra y busca y captura. Así que omitiré esa parte.

     ¿Y qué me pidió el o la elemento en cuestión? Básicamente me pidió que escribiera sobre el amor. No me pregunten el porqué de su petición. No se, a lo mejor luego se lo enseñará al novio (coño, se me escapó).

     Tiene gracia que me pidan a mi que escriba sobre el amor, a mi que no he tenido novia en mi vida (bueno, tuve una durante un fin de semana, pero aquello acabó siendo más bien una revisión de empastes…) Así que escribiré con los poquitos conocimientos que tengo.

     La sabiduría popular dice que cuando estás enamorad@ sientes cosas en la tripita (o tripón, dependiendo de tu fisonomía) y un vacío en el estómago. Vale, de puta madre. Yo siento esas cosas cuando tengo hambre. ¿Acaso la sabiduría popular me está diciendo que cuando tengo hambre me enamoro? Joder, pues soy un enamoradizo, porque me enamoro tanto de una croqueta como de un solomillo.

     Segunda creencia de la sabiduría popular. Dicen que cuando estás enamorad@ se te pone cara de tonto. Este es un mensaje para la sabiduría popular: ¡Yo nací con cara de tonto! (joder, y deja que me corte el pelo esta tarde para que veas cómo se me queda más cara de tonto aún). Así que, visto lo visto, puede que me haya enamorado de la tía que estaba en la incubadora de al lado cuando nací, y 26 años después me siga el enamoramiento.

     Viendo que la sabiduría popular no me sirve de gran ayuda, acudiré al cine y a la música a ver si me inspiro.

     A ver esta canción parece que habla del amor…

     I love you baby.

     I miss you baby.

     Come back soon baby.

     I wanna fuck with you tonight bitch.

     Superbitch.

     Megabitch.

     Return my money bitch.

     Traduciendo:

     Te quiero nena.

     Te echo de menos nena.

     Vuelve pronto nena.

     Quiero follar contigo puta.

     Superputa.

     Megaputa.

     Devuélveme el dinero puta.

     Conclusión: este tío quiere a su novia un montón.

     Viendo que elegí la canción equivocada, escogeré otra…

     Let´s go.

     Mi flow.

     Súbete la falda hasta la espalda.

     Te lo juro,no miento, te cojo y te reviento.

     ¡Aúlla mi lobaaaaa!

     Perreo perreo.

     Traduciendo:

     Vamos.

     (Ni puta idea).

     Súbete la minifalda y póntela debajo de los sobacos como Cachuli, que quiero ver tu parte íntima.

     Quiero tener una relación sexual esporádica contigo.

     Grita so puta

     (Ni puta idea otra vez).

     Conclusión: ya se porqué en Telecinco acabaron retirando los videoclips de reggeaton.

     Joder, otro medio por el que me podía informar descartado. Siempre me queda el mundo del cine…

     A ver, me meto en Google y busco películas sobre el amor. A ver qué me sale… Interesante. Salen películas como “Amor y otros desastres”, “Sólo los tontos se enamoran”, “La verdad sobre el amor” y “Mayorcitas maduritas follando con yogurines”… Joder, las expectativas son poco halagüeñas…

     Sólo me queda pedirle información a mi familia. Paso de pedírsela a Simba porque nuestra relación no pasa por buenos momentos. Yo le digo que se siente en mi habitación y él se va a dormir al salón. Creo que hablamos idiomas diferentes. Si se lo pregunto a mi madre dará por sentado que tengo un ligue en Guajarvard, y me hará un interrogatorio además de decir cosas como “las madres sabemos cuando nuestros hijos están enamorados” (joder, pues conmigo va apañada). Y si se lo pregunto a mi padre capaz que me coge, me sienta a su lado y tiene la conversación sobre el sexo que aborté cuando estaba en el colegio.

     Pues amiga cuyo nombre no puedo revelar. El amor llegará a tu vida tarde o temprano, y sabrás cuando llega. Eso si, ten cuidado no lo confundas con otras cosas, que lo que tuviste el sábado fue un orgasmo (o eso me dijo tu novio jajaja).

     Besitos para ellas y chocada de manos para ellos.

     Chris (Caballero Oscuro dubitativo).

 

     El que no lo veas no significa que no esté ahí.

Respuesta a Carty a su comentario al artículo "Entrevista en la cafetería".

     Es verdad Carty, el león ataca pero los buitres no dejan que coma. Más que los buitres yo diría que lo que no te dejó "comer" fue el estado lamentable en el que estabas. Recuerda que le dijiste a Vicente que atacara a una de las que trabajaba en el kiosko... Por eso me alegra no beber, así puedo ponerte a parir aquí jajaja.

  

Entrevista en la cafetería (Desmadre en Ficull 2ª parte)

     Hola amiguitos y amiguitas. ¿Cómo están? Aquí comienzo otra sesión habitual de burradas blogeriles, algo diferentes en esta ocasión.

     ¿Por qué serán diferentes? Porque en esta ocasión matizaré y añadiré algunas cosas al artículo “Desmadre en la Ficull”. Todas estas aportaciones serán realizadas previa entrevista a Cartaya, que dicho sea de paso, no se acordaba de muchas.

     La entrevista comenzó en la cafetería de Económicas en 2 partes. La segunda fue provocada por la imposibilidad que tenía servidor de leer con las pupilas aún dilatadas del día anterior. Esto de sólo ver a lo lejos tiene sus inconvenientes. Eso si, aclararé que si me vieron en actitud llorona no era porque me diera sentimiento salir a la calle, es que el efecto del puto colirio de los cojones duró más de la cuenta y no veas como le sienta a unas pupilas dilatadas unos rayitos de sol o la claridad en general.

     Primer elemento a resaltar: Cartaya se cogió el pedo gratis. Haciendo memoria, recordó que tanto Johnny, Vicente y yo (y eso que yo no bebo, como han podido comprobar yo hago el burro sin necesidad de alcohol) invitamos a chupitos y copas, mientras que el caballero no sacó su cartera por fascículos en ningún momento.

     ¿Por qué llamo a su cartera “la cartera por fascículos”? Porque es la cartera más cochambrosa que he visto en mi vida: se cae a cachos. Para abrirla tiene que realizar una ceremonia previa para evitar que lo que tenga dentro acabe desparramado por el suelo. Viene pareciéndose a su mochila, pero en pequeñito. A lo mejor es una estrategia que tiene: saca su cartera hecha polvo, y cuando la gente la ve se apiadan de él y lo invitan.

     Segundo tema: sus oscuras intenciones con Natalia, la de Farmacia. A simple vista parecía que Chiquitito estaba vacilando con ella. Qué iluso fui al creerlo. Chiquitito intentó que ella le abrazara para acto seguido enrollarse con ella, botársele encima como hacen las leonas con las cebras en África.

     ¡Pedazo de cabrón, para una tía con la que hablo y pretendías enrollarte con ella! Joder, deberías cambiar de táctica hermano, que como sigas así revelaré tu edad…

     Tercer y último tema: la amnesia selectiva de Chiquitito. Sólo se acuerda de lo que le interesa. Menos mal que uno estaba allí para recordarle que faltó poco para que metiera su mano en la boca de Johnny para provocar que potara. De Barranco Las Lajas tenías que ser.

     Por hoy no resalto nada más. Ya saben que los martes no tengo clase, y que la intención era estudiar. Pero como el lunes lisiaron mis delicados ojitos marrones pues no hubo manera de leer nada. Se preguntarán cómo cojones estoy escribiendo ahora. Pues…el teclado si lo veo más o menos… Así que toco fiesta en la cafetería.

     Besos para ellas y chocadas de manos para ellos.

     Chris alias “Caballero Oscuro”.

     Por un mundo de miradas en la cafetería (si si, no disimules que te pillé jajaja).

 

     El que no lo veas no significa que no esté ahí.

Desmadre en la Ficull.

     El 31 de octubre de 2008 pasará a la historia por varios motivos. Pero por el que servidor lo recordará es por el desparrame vivido en la Ficull.

     Empecemos. Algunos se preguntarán qué coño es eso de la “Ficull”. Bien, la Ficull era la Fiesta de Inicio de Curso de la Universidad de La Laguna (de ahí su nombre). Algunos días antes la llamaban Ficullppa (Fiesta de Inicio de Curso de la Universidad de La Laguna Pasada Por Agua). Pero al final el tiempo nos respetó.

     Aprovechando que servidor empezaba sus vacaciones ese día, y que Cartaya cumplía años al día siguiente, se nos ocurrió celebrar la típica cena de todos los años ese día. Teniendo en cuenta la fiesta universitaria, las celebraciones de Halloween y el concierto de Extremoduro, La Laguna estaría a reventar esa noche.

     Empiezo a comentar lo de la cena. Al final sólo fuimos 3 personas: Johnny, Cartaya y yo. Marga, que es la hermana de Vicente, no podía ir porque trabajaba en el quiosco de Derecho en la fiesta. Vicente tenía ensayo con la banda y no podía ir tampoco, pero luego se pasaría por la fiesta. Fonte tenía que trabajar esa noche en “El Granero”. Y Yurena se puso mala.

     Quedamos a las 22:30 por fuera de “La Regadera”. Llegué el primero, y cuando miro para dentro del local veo que aquello era un guachinche de perritos calientes y bebidas. Miro por fuera y veo que sigue llamándose “La Regadera”. Entonces…¿qué coño hicieron con el restaurante? Pues tendríamos que buscar otro sitio para comer. Al rato apareció Cartaya, y más tarde Johnny.

     Después de deambular un rato buscando un sitio para comer, acabamos en “Il Colliseo”. Para aquellos que nunca han ido a ese restaurante, les diré que cuando entren no se pregunten sobre cómo será el servicio o cómo será la comida. Preocúpense por cuánto les van a clavar por el papeo. Dicho lo dicho, entramos al restaurante, decorado con motivos halloweenescos (eso espero, porque si los de sanidad ven esas telarañas les cierran el chiringuito). Allí hablamos, hicieron trucos de magia con nosotros, comimos, y llegamos a la conclusión de que los cuernos de la camarera eran de mentira, porque a ver quién tenía los cojones de ponerle los cuernos a la pedazo de piba. Y claro está, también nos clavaron.

     Siguiente destino: El Granero. De camino a la Ficull pasamos por allí a hacerle una visita a Fonte. Entramos por allí y vimos la típica decoración de Halloween, con los camareros todos pintorreados. Entre ese ambiente sombrío y tenebroso destacaba un stand de promoción de cigarros, con una tía vestida de verde fosforito que hacía que me dolieran los ojos. Fue una visita corta, porque Fonte estaba ocupado, y además a esa hora no había casi nadie allí.

     Y llegamos a la Ficull. Cartaya ya estaba medio contento sin necesidad de beber nada. Corrió como cervatillo por el monte buscando el quiosco de Derecho. Después de encontrarlo, medio saludamos a Marga, y acto seguido apareció Vicente.

     Primera situación curiosa de la noche. Imagínense por un momento que están allí. Todo el mundo de bailoteo, de risas, con sus copas en la mano, y Vicente por allí… ¡con un bocadillo! En ese momento Johnny y Cartaya estaban pidiendo algunas copichuelas, y como lo que había allí no era lo suficientemente fuerte, se fueron en busca de ginebra a otros quioscos.

     Pasan 10 minutos. Cartaya vuelve más contento de lo habitual. Porta en su mano un vaso con un sospechoso líquido rebajado con Fanta. Se pone a gritar “¡Acabo de ver al Chino Cudeiro”! ¡Acabo de ver al Chino Cudeiro!”. Se va y vuelve gritando “¡En el quiosco de los estudiantes demócratas! ¡Estudiantes demócratas! ¡Demócratas! Acto seguido Vicente y yo nos miramos y nos preguntamos qué cojones se había mandado Cartaya allí.

     Vuelve Johnny. Pide chupitos para Cartaya, Vicente y él. Piden más copas. Mientras ellos empiezan a estar colocados, yo experimento los efectos de la ingesta masiva de refrescos (o sea, que me pongo a eructar como un descosido). Mientras ellos piden me doy cuenta de que me arreglé en plan pijo para nada, porque allí hasta había gente en chándal.

     Pasan los minutos. Los 4 estábamos riendo y de cachondeo. El alcohol recorría los gaznates de Johnny y de Vicente, mientras que en el caso de Cartaya recorría su gaznate, sus manos, su ropa…

     Chiquitito fue a cambiarle el agua al canario. En vez de ocultase un poco, lo hace a escasos metros de una gente que estaba allí sentada. El pedo que llevaba encima hizo que se meara el pie. Cuando vuelve dice que una rama del árbol le meó encima.

     Son las 2 y pico. Éstos no podían con más. Cada vez que veía a Cartaya acercarse a mi, trataba de esquivarlo para que no me tirara la copa encima: a duras penas guardaba la verticalidad. Johnny se puso a hablar con un moro; lo único que oí fue “¿Qué no rezas? ¡Que cabrón!”. Cartaya hablaba con todo ser humano que tuviera tetas que pasara por delante de él. De todas ellas destacaría a la tal Natalia, una tía buena de Farmacia muy simpática.

     Del resto no voy a hablar, porque sería meterse en terrenos demasiado escabrosos, así que permanecerá en la memoria de los 4.

     Chris.

 

     El que no lo veas no significa que no esté ahí.

Los putos mensajitos de la guagua.

     Hola amiguitos y amiguitas. ¿Cómo va todo? Espero que bien, y deseo de todo corazón de no estén tan enchumbados como lo estoy yo ahora mismo.

     Como todos los días, después de cumplir con el trámite matutino de Guajarvard, me dirigí a la parada a coger la guagua. Todo normal hasta ese momento, si no llega a ser por la pedazo de cola de los cojones que se montó entre el campo de fútbol de la Universidad y la rotonda del Padre Anchieta. Como aquello parecía que iba para largo, me dediqué a observar por la ventana, y como lo que vi me aburrió bastante, me dio por mirar el display (o pantallita, para los menos avispados) de la guagua. Leyéndolos me di cuenta de que aquello merecía un estudio. Hubo varios mensajes, así que analizaré los que más me llamaron la atención.

     No tiren el billete; sin él no podréis reclamar en caso de accidentaros.

     Pongo este en primer lugar porque fue el que más me asustó. Cuando lo leí me sentí como si me metieran ahora en una clase de matemáticas avanzadas (o sea, pescoso total). Chacho, ¿en qué idioma está escrito eso? ¿Podréis? ¿Accidentaros? ¿Quién coño escribió eso? Parece mentira que TITSA, empresa tinerfeña, no sepa que aquí los pronombres personales se reducen a “yo”, “tú”, “él”, “nosotros” y “ustedes”. Aquí “vosotros” no se usa. Es más, cuando lo escribes dudas si va con “b” o con “v”. Hablarle a un canario de “vosotros” es como regalarle a un esquimal un bronceador. Así que servidor propone una nueva redacción para el mensaje: No tiren el billete: sin él no podrán reclamar en caso de accidentarse.

     Pero claro, la cosa no acaba ahí. Me di cuenta de que ese era el único mensaje en el que no trata al público de usted, sino que lo tutea, dando a entender, más o menos, que somos los jóvenes los que somos más propensos a tener accidentes. La probabilidad de que tengas un accidente aumenta si el chófer que te toque es un Michael Shumacher frustrado. Sí, sabes al que me refiero. Ese que arranca la guagua cuando aún no te has subido. Visto lo visto, propondría una nueva redacción de dicho mensaje, entendible por los jóvenes: Chacho, no tires el papel que en caso de pegártela no te pagan nada.

     En caso de apearse, háganlo por la puerta trasera.

     Volvemos a las palabras raras. ¿Apearse? TITSA debería dejarse de usar palabras que puedan ser entendidas con otro significado. ¿La gente que hace cuando lee lo de apearse? Pues coge y le quita la “a”, con lo cual nos queda la bonita palabra “pearse”. Y alaaaaaa, festival de las ventosidades expulsadas por el culo dentro de la guagua. Seguro que has sufrido en tus propias carnes el lanzamiento intencionado de un cuesco en alguno de tus viajes. La cosa se agrava cuando estás solo en la guagua con el chófer y, de repente, empieza a oler mal: sabes que tú no has sido…

     Toquen el timbre antes de llegar a su destino.

     Mensaje un poco chorra, sobre todo teniendo en cuenta que a veces tocas el timbre y el fulano pasa de parar. Es como para escribirles “no, me quiero bajar en La Trinidad y pulso el timbre en El Sauzal, pedazo de lerdos”. Algunas cosas sobran, como este mensaje, por ejemplo.

     Les agradecemos su estancia.

     ¿Mi estancia? Y yo que creía que estaba en una guagua y no en un hotel de 5 estrellas. Vamos a ver, amiguitos de TITSA, la gente coge la guagua porque no tiene más remedio. Vamos, que si podrían ir caminando lo harían. Así que no se pongan a agradecer la estancia ni pollas, llévenme dónde quiero y punto. Y contraten a otro para lo de los mensajes, que dan puta pena. A este paso dentro de poco pondrán otro tipo “el comandante y la tripulación les desean feliz vuelo”.

     Por cierto, amiguitos de TITSA, ¿dónde está Sergio Rodríguez? Porque miren que yo cojo la guagua, y nunca lo he visto. Sería cachondo que un día cogiera el tranvía y me lo viera dentro. Entonces sería para cagarse en todo, sobre todo en su publicidad. Si, en su publicidad, porque la última, la que festeja los sopotocientos mil millones de pasajeros, es más fantasiosa que el Señor de los Anillos. Ponen ahí las caras de un montón de gente NUNCA verás en la guagua (al menos yo no, ¿alguien si los ha visto?).

     Chris.

 

     El que no lo veas no significa que no esté ahí.

Interrogatorio materno.

     11:30 de la mañana. Entro a mi casa y mi madre me sorprende con esta frase: “¿Tienes algún ligue allá abajo?”. Ante semejante frase, experimento por unos segundos lo que es ser Cartaya, y me trabo. Para salir del paso empleo el mecanismo universal para salir adelante en situaciones comprometidas, que es negarlo todo, y acto seguido le pregunto el porqué de esa sorprendente pregunta. Lo peor es que su respuesta me sorprendió aún más: “Es que ahora te arreglas más”.

     ¿Ahora me arreglo más? ¿Cómo llega mi madre a semejante conclusión? Joder, esta mañana planché la camisa porque estaba hecha un asco, pero de ahí a que me arregle más… Fíjense lo sorprendido que me quedé que después de que me dijera eso dejé mis cosas en mi habitación y me miré al espejo. Vaqueros y camisa. Uniformado, como siempre. Puede que ahora combine los colores, cosa que antes me daba igual. Así que no me arreglo más que antes. Además, hace tiempo que no me pongo los pantalones de vestir con raya diplomática (supongo que estarán arrimados por alguna parte).

     Después de destrabarme, volví a mi habitación a dejar unas cosas. Al rato veo a mi madre asomarse a la puerta, así que me acojoné pensando en la siguiente pregunta que me haría (¿te estás tirando a alguien?).

     Afortunadamente, sólo entró para decirme que mi tía no vendría a comer. Eso suponía que no tendría que aguantar a su marido. Como han adivinado, me refiero a mi tía la que se casó el otro día y en cuya boda me lo pasé “tan bien”. Tras semejante noticia, sentí un alivio interior similar al de aquellos que usan Hemoal (que conste que yo no uso eso, yo sufro de otras cosas, pero de eso no), y solté un comentario parecido a “mejor, un gorrón menos”, a lo que ella contestó “¿Y eso a que viene?”.

     Amiguitos y amiguitas, mi familia es más rara que un perro verde. Para los que no lo sepan, la inmensa mayoría de la familia de mi madre vive en Güimar, ciudad conocida por la extracción de áridos, por su polígono industrial (aunque ahora se lo quieren endosar a Arafo) y por el badén de su subida de montaña. ¿Cuántas veces, que recuerde yo, hemos ido a visitarlos? Sopotocientos millones. ¿Cuántas veces han venido a vernos a nosotros? Creo que no más de 10. Así que, cuando me dicen que alguno de ellos viene a comer, pregunto por la causa de tan milagroso acontecimiento, y miren ustedes por donde la respuesta no me sorprende. En la mayoría de los casos tiene que hacer gestiones por aquí, y como les pilla de paso pues vienen de visita.

     Ja, ja y ja. ¡Y una polla! Éstos se piensan que uno es tonto. En realidad vienen a comer, y sólo a comer, porque están toda la mañana haciendo gestiones y no les da la gana de irse para Güimar y hacer el almuerzo. Así que como comer en un restaurante es caro, hacen memoria y recuerdan que tienen familia en La Laguna, curiosamente cerca de donde se encuentran.

     Al final pasé de explicarle a mi madre lo del gorrón, porque seguro que si se lo digo me desahucia o se divorcia de mí.

     Eso sí, ante tanta pregunta de mi madre me di cuenta de una cosa: cuando mis padres están melosos, mi madre habla hasta por los codos.

     Chris (Caballero Oscuro arreglado)

 

     El que no lo veas no significa que no esté ahí.

Estudio sociológico en la Cafetería.

    Hola amiguitos y amiguitas. Mis más sinceras disculpas por no haber subido ningún comentario estos días, pero es que como cronista del mundo que nos rodea, necesito tiempo para observar y luego escribir.

     Esta mañana estaba sentado donde siempre. Observando todo lo que me rodeaba, decidí escribir un artículo sobre ello.

     En una de las cosas en las que me fijé fue en la forma de comunicarnos. Vale que emplees términos como “tal” y “cual” cuando no sepas o no puedas expresarte. Es totalmente normal. Pero ti@, cuando no sepas que palabra usar, cierra la boca. Expresiones como “me siento satisfacida” o “hiba a entrar a mi casa” hacen que pienses si realmente el hombre desciende del mono o de la almeja. Y no vale como causa eximente que seas de ciencias para meterle semejante patada al diccionario. ¿Mi consejo? En vez de gastarte el dinero en el Sat, Lounge Gabanna, Dreams o como cojones se llame ahora, cómprate un cuaderno de ortografía, porque ya es algo tarde para mandarte de vuelta al colegio.

     En otra de las cosas en que me fijé fue en los modelitos del personal femenino. Los tíos, por suerte o desgracia, vamos uniformados: vaqueros, jersey o camisa, y arreando. Pero lo de las chicas es objeto de estudio.

     Los armarios de las chicas son grandes por 2 motivos: para meter la ropa y para meter a su amigo afeminado que no se decide a dar el paso. Hay que diferenciar al amigo afeminado del gay propiamente dicho (aquel que suelta más aceite que Raikkonen cuando rompe el motor) y del  amigo que se hace pasar por gay para sobetear todo lo que puede y más (ese es un zorro o un hijo puta con suerte).

     Retomando lo de los modelitos, podemos encontrar modelos normales, los que son algo llamativos y los estrafalarios. Éstos últimos se compran con afán de innovar. Pero una cosa es innovar y otra cosa es hacer el ridículo. Ves cada cosa por ahí que, si no fuera porque sabes que al final se recuperó, darías por hecho que esa cosa es la carpa del circo chino que el “Delta” mandó pa´l quinto pino hace unos años.

     ¿Mi recomendación? Pide consejo a tu madre, porque veo que tu criterio está jodido, doblemente jodido (jodido por comprarte eso y jodido por querer ponértelo).

     Y para finalizar, se dice que los tíos, cuando nos reunimos en algún pub, cafetería, etc, sólo hacemos una cosa: ver tías. Eso es cierto, pero ¡ellas también! Pondré un ejemplo.

     Delante de la mesa en la que estaba se encontraba “La arafera” (como podrán comprobar, ya le he quitado lo de potrona, porque ahora está tremenda) con un grupo de amigas. Pues ala, las susodichas andaban mirando a todo elemento que tuviera un pene colgando: yo la miraba a ella, ella me miraba a mi, luego el grupito miraba a otro, se daban la vuelta, miraban para un lado, para otro, etc. Este comportamiento “observatorio” se conoce como “entrada en campo de visión”. Éste término está acuñado por cierto elemento (elementa) del que no me da la fucking gana de seguir hablando; hay que pasar página, o mejor dicho, hay que cerrar el libro y entregarlo en la biblioteca (para los que me conozcan, me refiero a aquella a la que le recomiendo ver “Orgullo y prejuicio”, no por el argumento de la película, sino porque el título de la misma le va a su personalidad como anillo al dedo, sobre todo lo de “prejuicio”… me cago en todo…volví a hablar de ella). ¿Y cómo sabes que te están mirando? Porque la naturaleza es sabia, y ha dotado a la mujer de un mecanismo que hace que el hombre detecte cuando es observado: tu la pillas mirándote y ella….se ríe. Ya pueden ir juntas o solas, siempre hacen lo mismo.

     ¿Recomendación? ¡Chicas del mundo! ¡Únanse a la arafera y compañía! ¡Que por mirar no pasa nada (o eso creo)!

     Chris (Caballero Oscuro con prismáticos).

     Socio fundador de la ONG “Miradas sin fronteras”.

 

     El que no lo veas no significa que no esté ahí.

¡Volvemos a las andadas!

    Muy buenas tardes, amiguitos y amiguitas. ¿Cómo va todo? ¿Preparando diciembre? ¿O preparando el disfraz para Halloween? Déjense de mariconadas y estudien, que ya vendrán los carnavales.

     Hoy ha sido un día importante, un día que debería ser marcado en todos los calendarios. ¡Chiquitito ha vuelto! He´s coming back! (por si el guiri de la estación está leyendo). Como todas las mañanas, servidor aparece por Económicas desde bien temprano dispuesto a estudiar como un cabrón (los martes no tengo clase), y al rato aparece Yu. En estos momentos, niños y niñas, aprovecharé para lanzar un comunicado oficial. Y lo escribiré en mayúsculas para que quede claro.

     YURENA Y YO NO SOMOS PAREJA. NI LO HEMOS SIDO. NI LO SEREMOS. ELLA ESTÁ COMPROMETIDA CON UN ELEMENTO MAJORERO QUE VIVE EN MAJOREROLANDIA, Y YO VUELO LIBRE COMO PAJARRACO (no confundir con el buitre del Tempo). ASÍ QUE SI ME VEN CON ELLA NO PIENSEN QUE SOMOS PAREJA COJONES, QUE MI ESPECTRO DE POBLACIÓN LIGABLE SE REDUCE CADA VEZ MÁS.

     Después de esta aclaración, seguiré relatando la jornada de hoy. Pues una vez allí, y después de echar de menos a algunos elementos (bueno valeeeee, sólo a uno), cogimos nuestras cosas y nos fuimos a la biblioteca. Después de estar un rato allí, recibí una llamada del Rey del Trabe, y salimos a su encuentro.

     Cuando lo vi, parecía una novia bajando por la escalera del centro de Económicas. Con su manita vendada, su barba de semana y media, su mochila biodegradable… no había duda. ¡Era él!

     Y cuando Chiquitito y servidor se reúnen en la cafetería, eso sólo significa una cosa: ¡FIESTA! Ahí estábamos los dos, desvariando, haciendo el burro, observando como el Winstrol acorta el sentido del humor, y mirando como la arafera potrona estaba en actitud receptiva con servidor (al final lo del anuncio de Axe va a ser verdad).

     Después de estar un rato allí, decidimos coger nuestros bártulos y arrancar la caña. La travesía desde allí hasta la estación de guaguas estuvo exenta de algo que pudiera ser reseñado. Eso sí, en la estación realizamos un intercambio cultural con unos guiris que querían llegar hasta la plaza del Adelantado (uno de ellos casi se lo hace con mi pierna).

     Por cierto, tenemos concurso. Haré 2 preguntas, y los acertantes podrán ganar pues… esto… no se, algo pensaré. Ahí van las preguntas:

1.      ¿A quién echaba de menos esta mañana en Económicas?

2.      ¿Qué canción incluye en su letra la frase que aparece en mi mensaje personal (Sometimes solutions aren´t so simple)?

     Chris.

 

     El que no lo veas no significa que no esté ahí.

Ficción y realidad (2ª parte).

     Hola amiguitos y amiguitas. Después de atender a alguna de vuestras peticiones (Lolo, si usas esa frase tendrás que pagarme los derechos de autor) y de contestar a algunos de vuestros comentarios (desafortunados en el caso concreto) seguiré con el hilo habitual del blog. Así que ahí va otra ración de “ficción y realidad”.

     El arte del ligoteo.

     Chico ve a chica tomando algo sola. Se acerca y se sienta con ella. Para romper el hielo dice algo ingenioso; ella ríe y se ponen a hablar. Les dan las 10 y las 11, las 12 la 1 las 2 y las 3 (para los que no lo sepan, todo esto es una canción) y ellos están ahí de cháchara. Los del bar están con una sonrisa de oreja a oreja; no pueden cerrar hasta que se vayan, pero como se les ve tan acameralitos les dejan.

     La parejita arranca la caña, y el chico acompaña a la chica a su casa. En el portal él se acerca y le da un beso, y ella le invita a subir. Hacen el amor durante toda la noche (encima a cámara lenta). Por la mañana se despiertan abrazaditos, y surgen comentarios como “que bien hueles”, “que bonita eres” y demás.

     Todo muy bonito, ¿verdad? Pues vaya mierda cuando te ves en una situación así.

     La primera gran mentira es que NUNCA verás a una chica sola. Las chicas se levantan, se asean, eligen la ropa, los zapatos, el bolso y a la amiga con la que van a estar. Y si encuentras a alguna que esté sola existe una gran probabilidad de que esté esperando a alguien.

     No todos los momentos son buenos para iniciar el acercamiento. Por la mañana ni se les ocurra. Si no me creen lean el artículo “Jenny Grey (a petición de Lolo)” (paso de cortar y pegar, que no soy Ana Rosa Quintana). ¿Lo leyeron? Aún tengo agujetas en las cuerdas vocales de todo lo que hablé ese día…

     Imagínate que consigues entablar conversación con la chica. Se aproxima la hora del cierre, y los del bar no se van a apiadar de ti, así que usarán diferentes tácticas para que te vayas (te quitarán la copa, te apagarán las luces, te barrerán para fuera con el escobillón).

     Como buen caballero, acompañas a la chica a su casa. Eso sí, la tía en cuestión no vive cerca. ¡Noooooo! Vive a tomar por culo de allí, así que mientras hablas con ella vas lanzando miguitas de pan por si luego te pierdes.

     Llegas al portal, y se produce una situación tensa, porque ninguno de los 2 sabe lo q va a hacer el otro. Pongámonos en la mente de ambos individuos.

     Ella pensará “¿Qué irá a hacer?”.

     Tú pensarás “¿Habrá folleteo?”.

     Al final ni besos ni pollas. Puede que se despida o puede q te invite a subir, así que olvídate de compartir fluidos (al menos de saliva). Pongámonos que al final hay folleteo. Todo pasa muy rápido. Tardas más en quitarte el cinto que en realizar el acto en si, sobre todo si al verla en sujetador tu te “vas” (y ya saben a lo que me refiero).

     Es muy raro que te quedes a dormir. Desde que ella se queda dormida empleas todos tus conocimientos que has adquirido viendo “Prison Break” e intentas escapar de allí. Pero si te quedaras a dormir, olvídate de esas bonitas palabras de las películas. Ella no será bonita. Tendrá el pelo estropajoso, olerá a sudor y tendrá el rimel corrido. Y la habitación ya no olerá tan bien. Eso es por tu culpa, pedazo de jediondo, que para una vez que sales se te olvida lavarte… y no veas el cante a pata sudada y a “eau de sobac”. Ella se levanta y sale despavorida al baño, porque cualquiera aguanta el olor, mientras los vecinos tocan en la puerta alarmados por la nube verde que asoma por ventanas y puertas.

     La Navidad.

     Toda navidad peliculera empieza con la familia comprando el árbol, que suele ser el mejor de toda la tienda. Posteriormente decoran la casa, en familia como no, mientras la novia del hijo pasará las fiestas con ellos porque sus padres están en Moscú en misión secreta.

     Llega el día de la cena de Nochebuena. La madre y la abuela se encierran en la cocina, mientras los críos están por ahí pasando el día. Curiosamente ese día algún miembro de la familia se pierde, pero fíjate tú por dónde aparece antes de la cena. Pues todos comen, el cabeza de familia pronuncia un discurso evocador, y a la mañana siguiente se reparten los regalos, mientras los críos miran si hay algo en sus calcetines colgados en la chimenea.

     Ahora llega tu “Navidad”. ¿Cómo empieza? Pues con la pregunta que se repite todos los años: ¿Dónde cojones está el árbol? ¡Un bicho de 1.80 no puede evaporarse! Después de mirar detrás de los armarios, en la despensa y en el desagüe (por si las moscas), encuentras el palo ese con vergas (aún no se dónde le ven el parecido a un árbol de verdad).

     Llega el momento de adornar la cosa esa. Tu madre empieza a ponerle bolas, cadenetas, papanoeles en miniatura…. aquello parece más un traje de Agatha Ruiz de la Prada que un árbol de Navidad. Mientras, yo me dedicó a colocar 4 mariconadas en el pasillo, como el trineo que monté en 6º (más que montar tendría que haber dicho “construir”, porque mi padre, gran ejemplo de paciencia, se lo cargó cuando intentaba pegar uno de los renos… así que tuve que crear las piezas y montarlo en una tarde).

     Mi madre me llama. Quiere que remate la parte de arriba del árbol. Empiezo a tener complejo de trabajador de “Andamios Paco” (esos que se dedican a alquilar andamios para pintar los edificios). Así que le pongo unas bolitas y la cosa esa en la parte de arriba, que parece sacada de una de Las Torres de Santa Cruz.

     Llega el día de la cena de Nochebuena. Tu madre te encierra en la cocina, mientras que tú estás en la calle colgado del móvil para que le compres las cosas de última hora (cómprame hierbabuena, tomillo, lengua de tritón…). Aunque sea una noche mágica, tú estás con una mala hostia de narices con tanta gente metida en Mercadona (salte pa´llá, vieja de los cojones).

     Llega la noche. Te preparas. Vas atendiendo a la familia que va llegando, y en los ratos libres mandas mensajes de felicitación a tus amigos (incluso a ese que te mandó el mensaje 3 días antes).

     Ya está toda la familia. Compruebas que, desgraciadamente, nadie se ha perdido. Se monta una estampida hacia la mesa para pillar los mejores sitios, que suelen ser los más cercanos al surtido etílico. Tú comes intentando pescar algo entre tanta conversación, esperando a que alguien se levante y pronuncie unas palabras. No hay discurso evocador: todo se limita a decir “está todo muy bueno” o a algún eructo que intentan camuflar con tos (no seas jediondo, tronco).

     La noche trascurre sin grandes sobresaltos. Experimentas el grado de absorción de líquidos que puede tener un polvorón. El alcohol sigue fluyendo por los gaznates del personal, mientras sigues enyugado con el puto polvorón.

     No hay chimenea ni calcetines colgado. Mis padres me “aconsejan” que no queme el revistero para montar una chimenea improvisada. Tampoco me dejan que cuelgue mis calcetines en la pared por el tema del agujero de la capa de ozono.

     Pasa la noche. La mayoría de la familia tiene un pedo de cojones. Mis padres están dándose arrumacos porque el día 25 es su aniversario (joder, la de pasta que se debieron ahorrar en el banquete de la boda). Mientras yo lanzo los bolsos de la gente al portal como medio “sutil” para expresar mi deseo de que se larguen.

     Chris.

 

     El que no lo veas no significa que no esté ahí.

Contestando al Sr. Cartaya (y van 2)

     Sr. Cartaya:

     Me dirijo de nuevo a usted para aclarar algunos puntos.

     Yo no estoy en absoluto mosqueado ni nada por el estilo. Es más, me halaga que usted deje comentarios a mis artículos. Lo que me molesta es que escriba incoherencias. ¿Ha pensado que este blog puede ser visto por niños? Sus palabras pueden herir su sensibilidad (y también la de los mayores).

     Respecto a su comentario sobre la buena argumentación de mis razones, usted sabe que todo lo que aparece allí es verdad. La profunda trabadera que se cogió cuando se percató de que la chica en cuestión cogía su misma guagua fue casi comparable a la que cogió cuando comprobó que la chica a la que le tocó las tetas en carnavales se sentaba en clase en su misma fila.

     Respecto al comentario del coche...¿conoce la frase "del dicho al hecho va un trecho? Que yo recuerde, sólo le dije que a veces veía como la traían por la mañana cuando yo entraba en la facultad. Puede que la trajera su madre, su padre, su hermana, Fumanchú o Fernando Alonso disfrazado (cabe esa posibilidad porque era un Renault), pero eso no quiere decir que el coche fuera suyo. Ponga como ejemplo su caso. A usted a veces lo llevan, pero el coche no es suyo, sino de su padre ¿Ha pensado que el motivo de no verla en la guagua sea que la vayan a buscar? A lo mejor la chica, al ver a la supuesta "mafia" y a usted con su mirada sucia, se asustó y por eso la vayan a buscar.

     Sin más me despido, deseándole una pronta recuperación, y lo esperamos con los brazos abiertos en Guajarvard. Sobre todo yo, que la ludópata de los cojones que me recuerda a La Pija y MUCHO más buena me está empezando a mosquear.

     Chris (Caballero Oscuro digievolucionado a Caballero de la Triste Figura).

     El que no lo veas no significa que no esté ahí.

Aclaración al Sr. Cartaya sobre el artículo "Jenny Grey (a petición de Lolo).

     Sr. Cartaya:

     Me gustaría realizar una serie de matizaciones a su comentario sobre mi artículo "Jenny Grey (a petición de Lolo)".

     1) Decir que usted no es el rey del trabe se puede asimilar a decir que Hamilton no es un puto prepotente de los cojones. ¿Recuerda usted, años atrás, su reacción cuando le dije lo que había hecho con La Pija? ¿O recuerda en qué estado quedó cuando le desee a la camarera de "La Orchila" que le dejaran mucho los Reyes Magos? Poco menos que tuve que buscar el botón de reinicio para superar su colgadera.

     2) En su comentario usted declara que no tengo tanta memoria como para recordar aquello. Mire usted, tengo muchísimos defectos, pero también tengo algunas virtudes. Entre ellas destaca la capacidad que tengo para recordar las cosas acontecidas en el pasado. Y recuerdo perfectamente que la chica se acercó a saludar a un chico que estaba detrás de nosotros, y a usted le faltó poco para esconderse en el servilletero.

     3) Usted dice que soy un acosador. Vale, lo seré, pero... ¿cómo sabe usted que ella tiene coche?

     4) Comenta que nunca me contó cosas como las "mafias" con las que se relacionaba. Me resulta sorprendente que comente este hecho cuando, según usted, nunca se había fijado en ella. Olvidaba que a usted le gustan maduritas y con el futuro resuelto, para que le puedan mantener, y sí se fija en personas como la que realiza las promociones de quesos en Alcampo (que también coge su misma guagua).

     5) Posteriormente dice que se tiña el pelo de negro. Aún trato de buscar significado a dicho comentario. Aunque se tiña, se corte o se rape el pelo, ella seguirá siendo bonita, no como usted y servidor. Eso sí, dudo que usted se haga un cambio de look tan redical como el que propone, teniendo en cuenta su incapacidad para afeitarse regularmente.

     6) Y para finalizar, que me tengo que ir a clase, comenta el hecho de que fuma porros. Eso es cosa de ella. No todos se iban a emborrachar pidiendo tragos a la gente como hace usted.

     Sr. Cartaya, ésto no es una práctica. No la imprima ni la presente, porque teniendo en cuenta ambas argumentaciones usted saldría perdiendo. Créame, hay cosas de las que es mejor no opinar. Y como vuelva a verter otro comentario poco afortunado sobre la niña de mis ojos, me encargaré personalmente de que su próxima operación sea de las piernas.

     Chris (más Caballero Oscuro que nunca).

 

     El que no lo veas no significa que no esté ahí.