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Jenny Grey (a petición de Lolo).

     Querido Lolo. Pensé que nos habías abandonado y que los peninsulares te habían lavado el cerebro para que no volvieras. Tu hermano se hubiera alegrado, pero los que te apreciamos no compartimos ese punto de vista.

    Veo que has leído el blog. Y que de todas las paridas que he escrito sólo te has fijado en una. ¡Eres un cabrón! ¿Por qué no me preguntaste otra cosa? Joder, llevo diciendo a la gente que si quiere sugerir algo para que escriba, u opine, que lo haga, y ahora vienes tú y me saltas con esas. Esto no quedará así.

     A ver. ¿Por dónde empiezo? Sabes que en mi estancia en Guajarvard he cambiado de lugar de estudios más que mi peluquero de coche. Empecé en Derecho, luego bajé a la Chocolatera, me trasladé a la Central y acabé en las catacumbas de la hemeroteca de Periodismo. Pero como cada vez que iba a estudiar todo me quedaba más lejos, decidí hacer caso a aquellas personas que me decían que Económicas estaba bien (parecía que en vez de recomendarme una biblioteca me estuvieran vendiendo una casa).

     Pues nada, cambié de aires. Empecé a estudiar allí, y todo bien. Como bien sabes, cuando estudio necesito salir a caminar para despejarme y, de paso, repasar lo estudiado anteriormente (soy el hermano vago de Forrest Gump). Pero como no tenía ganas de salir al aparcamiento, decidí explorar aquello, así que como Indiana Jones, pero sin látigo, sin sombrero y afeitado, subí por allí pa´ rriba a ver que encontraba.

     Después de encontrarme a un par de tías buenas (lo normal en esa facultad) alcé la vista y vi como una rubita de paso acelerado se metía en el ascensor. Tío, hizo que me olvidara del ejército de tías buenas que acababa de ver. Después de recoger las babas que se me cayeron allí, volví a la biblioteca a estudiar.

     Unos días más tarde llegué a la cafetería de Económicas a desayunar. Después de pedir y sentarme, me puse a mirar a ver de lo que iba la gente de allí. Veía a unos jugando a las cartas desde bien temprano, a otros pegando berridos y a una estudiando. Dios, ¿cómo se puede estar estudiando a esa hora? Pero fíjate tú por donde que la piba alzó la cabeza y…. ¡joder, es la rubia del ascensor!

     Pues después de eso madrugar no me costaba tanto, porque ella iba siempre más o menos a la misma hora. Me fijaba en ella, y tenía algo que hacía que destacara sobre las demás. Aparte de ser súper bonita y estudiar desde bien temprano, se notaba que era sencilla, cosa rara en esa facultad plagada de pseudomodelos. Iba siempre con bailarinas, vaqueros y camisa, sin maquillar, sin peinados estrafalarios… Y me di cuenta de una cosa: ella a veces también miraba.

     Pues después de tener mi aliciente para bajar todos los días a Guajarvard (y no era ir a clase) llegó el momento de que Chiquitito diera su aprobación, ya que hasta ese momento era el alumno más aventajado de El Caleta. Chiquitito es el chico que fue con nosotros a la graduación. A continuación trancribiré la conversación para que veas porqué es el rey del trabe:

     Yo: Cartaya, ¿ves las mesas de al lado de la ventana?

     Cartaya: Sí.

     Yo: ¿Ves a la rubia que está sentada de espaldas a nosotros?

     Cartaya: Sí.

     Yo: Pues es esa.

     Cartaya: ¿La que ahora está mirando? ¡Ay Dios, que vergüenza!

     Yo: ¿Qué pasa?

     Cartaya: Que a esa la conozco yo

     Yo: ¿En serio? ¿Cómo se llama?

     Cartaya: No lo se.

     Yo: ¿La conoces y no sabes cómo se llama?

     Cartaya: La conozco sólo de vista, cogemos la misma guagua para ir pa´rriba.

     Después de eso, me dieron ganas de coger el servilletero y metérselo por la nariz.

     Pasaba el tiempo, y jugaba al “aquí te pillo aquí te miro” con ella. Debo resaltar que no sólo era yo el que se percataba que ella también miraba, así que eso me daba alas sin necesidad de beber Red Bull.

     Pasó el verano, y empiezan las clases. Vuelvo a la rutina, pero esta vez más cansado (es que salir a las 10 de la noche de trabajar, y luego levantarte a las 6:30 para ir a clase pues…). Pero no me importaba, porque sabía que Grey (nombre en clave para la susodicha, porque aún no sabía cómo se llamaba) estaría por allí. Así que, después de algún tiempo con el mismo plan (mirada va y mirada viene), había que cambiar de táctica.

     Primer intento de acercamiento. Aquí el menda, después de pensárselo mucho, aprovecha que la dama se encuentra sola y desvalida pasando apuntes. Con paso firme (en apariencia, porque en realidad estaba atacado) me acerco y le digo: “a ver si un día me dejas que te invite a desayunar”. No le di opción a contestar, porque salí escopeteado al baño. Allí me serené y me puse a pensar en lo que había hecho (¿Me habrá entendido?¿Se lo habré dicho muy rápido?¿Por qué se lo tuve que decir después de tomarme en café con leche? ¡Menudo aliento tendría!). Fíjate lo nervioso que estaba que cuando salí del baño me di cuenta de que me había olvidado mi cartera en la mesa en la que estaba sentado.

     Pasa el tiempo. Compruebo que las cosas siguen igual. Miraditas y poco más. Al menos no la espanté, porque seguía sentándose en el mismo sitio.

     Después de confeccionar carteles en la biblioteca para que fueran visibles desde donde ella estaba (carteles tipo “¡A ver cuando vamos a desayunar!), me di cuenta de que había que usar una táctica más agresiva. Y así lo hice.

     Víspera de Halloween del año pasado. Servidor llega a la cafetería, y se percata de que la dama se encuentra en la barra. Se va a su sitio. Y cuando me dan mi café con leche voy detrás de ella. Aquí viene otra trascripción de conversación.

     Yo: Como tú no desayunas conmigo desayuno yo contigo.

     Ella: (sonrisa de compromiso)

     Yo: ¿Cómo te llamas?

     Ella: Jenny.

     Yo: ¿De Jennifer? (Como puedes comprobar, estaba tostado)

     Ella: Sí.

     Yo: ¿Qué estudias?

     Ella: ADE.

     Yo: ¿Y cómo te va?

     Ella: Bien.

     Yo: ¿Sales esta noche? (Yo todo cotilla).

     Ella: No.

     Como aquello se estaba convirtiendo en una conversación muy interesante, voy y le suelto algo parecido a “que poco hablas”, a lo que ella me responde “no suelo hablar mientras como” (¡¡¡Palo vaaaaaaa!!!).

     Acaba de comer. Ella no deja de moverse (se le notaba nerviosa), mientras yo estaba allí como Forrest Gump sentado esperando a que llegara la guagua. Saca un paquete de chicle. Me invita. Le digo que no y le doy las gracias. Pues allí estábamos los 2, yo con cara de tonto sin saber qué decir y ella mirando pa´todos lados. Y voy y le suelto la gran frase, la frase que pasará a la historia de la humanidad:

     “Deberíamos haber seguido con las miradas, que se nos daba mejor”.

     Ella no contestó. Se limitó a sonreír otra vez (ya sabes, como de compromiso), saca sus apuntes y se pone a estudiar. ¿Y ahora qué?

     Imagínate. Yo allí como un gilipollas sin saber qué hacer o decir, mientras ella estaba dándole a alguna asignatura de ADE. Pero claro, esa situación no duró poco. Noooooooooo. Hasta que no fueron cerca de las 8:30 am, hora en la que tenía clase, ella no se movió de allí. Pues sobre esa hora recogió sus cosas, se despidió con un “hasta luego” y emprendió el vuelo.

     Ahora te resumiré lo que pasó más tarde. Servidor consiguió su MSN. Hablé varias veces con ella. Me dijo que no me miraba, que sólo estaba dentro de su campo de visión (un campo de visión un poco rarito). A mi casi me da la llorera. Como no tenía ni puñetera idea de qué comprarle a mi madre por su cumple, me sugirió que le comprara un reloj. Sale un día de marcha y se coge un pedo. Al día siguiente está con resaca. Al otro día le pregunto como está y le doy las gracias por aconsejarme. Me llama pesado. Yo le digo que no la molestaré más. Al par de semanas le mando un mensaje preguntándole si está mosca. Me dice que no. Y a los días aplico tus enseñanzas informáticas para saber quién me tiene no admitido y descubro que ella me tiene en ese estado (joder, pues para no estar mosca…).

     Esta es más o menos toda la historia del asalto táctico. Tranquilo, ya se cómo vengarme de ti. Sólo tengo que esperar a que vengas para que se me escape algún comentario “involuntariamente” acerca de las actividades a las que te dedicas, pedazo de cabrón jajaja.

     Y respondiendo a Carty, no tío, no estoy fumado. Eso sí, si quieres ir a buscar hierba para usarla con fines terapéuticos, por lo de tu mano, adelante. Eso sí, a mi no me metas en tus vicios.

     Chris.

 

     El que no lo veas no significa que no esté ahí.

Cosas imposibles en la vida.

     Hola de nuevo. Aquí estoy, fiel a la cita de casi cada día. ¿De qué toca hablar hoy? Pues hoy toca hablar de… las cosas imposibles.

     Imposible darte de baja de algo a través del teléfono.

     Es un hecho. Para darte de alta son todo facilidades (vamos, que si el o la operador@ está en el baño usa el papel del water para apuntar tus datos). Pero cuando llega el momento de querer acabar con una “relación contractual” (que se vean los años estudiando Derecho) aquello se hace más difícil que intentar ponerte los calzoncillos con los pantalones ya puestos.

     Imaginemos que te vas a dar de baja de algún servicio (por ejemplo, del ADSL). Coges tu móvil y llamas al número de atención al cliente para decirles, con otras palabras, que el mamoneo se va a acabar. Después de superar las primeras trabas lingüísticas, porque lo más seguro es que te atienda un venezolano, un argentino o un moro (¡morid infieles!), el tipo te pasa a la sección de altas y bajas. Le sueltas todo el rollo al de esa sección, y te pasa a la sección de bajas propiamente dichas. El tío o tía que te atiende, que generalmente está de mala hostia, te pide hasta el pedigrí, para luego pasarte a un compañero porque él tiene que tramitar tu baja (lo más seguro es que vaya a cagar o a echarse un café). A partir de ahí te pasan con tantas personas que pierdes la cuenta. Que si te pasan con el departamento de clientes insatisfechos, con el de mantenimiento que andaba por allí cambiando un bombillo, con el que pidió el comodín de la llamada en “¿Quiere ser millonario?”, con la sección de tallas grandes… hasta que oyes que te llaman por el fijo. Lo coges y… ¡acabas hablando contigo mismo!

     Al final acabas colgando sin saber si tu petición se ha tramitado, y optas por ir a la tienda para darte de baja, no sin antes arrancar los cables del router y reventarlo contra el suelo.

     Imposible enamorarse una vez en tu vida de la persona que menos te convenía.

     Imagínate. Conoces a alguien, y sientes algo especial. Tu corazón se acelera cuando la ves (o lo ves), sales con él o con ella, y acaban siendo algo. Todo “muy potito” para  ti pero… ¿acaso le has preguntado a ella o a él? Porque a lo mejor tu corazón “te explota te explota te expló” (para aquellos niños y niñas que no tengan ni idea de lo que acabo de escribir, es una canción de Raffaela Carrá), y en cambio el de la otra persona está más frío que el de Raikkonen (bueno, el de él más que frío es soso). Tú le dices “te quiero” y te responde “te quiero…”, y a lo mejor esos puntos suspensivos son en realidad “te quiero para que me compres cosas caras, me lleves a sitios pijos, me pagues las copas y para tener sexo cuando no me ando tirando a algun@ por ahí”.

     Por fin se te cae la venda de los ojos y ves la realidad. Acaban rompiendo, y tú te arrastras como gusano buscando una manzana donde meterse. Piensas “seguro que está igual”. Pobre de ti. Al cruzar la calle la ves morreándose con otro en una cafetería.

     Imposible no haber hecho el ridículo delante de mucha gente.

     Haré como en Bricomanía. La lista de materiales para realizarlo se limita a 2 cosas: te necesitas a ti mismo y a un grupo de gente. Da igual donde estés, lo más seguro es que hagas algo y la gente empiece a partirse la caja. Tú medio sonríes y te preguntas si se están riendo contigo o si se están riendo de ti. Amigo, se están riendo de ti, pero eso no es lo peor, seguirás siendo objeto de burla durante mucho tiempo hasta que alguno haga algo que supere lo tuyo.

     Pero cuando haces el ridículo en la calle compruebas una cosa: lo insolidaria que es la gente. En la calle sólo puedes hacer el ridículo de 2 formas: o “besando” una farola o pegándotela en el suelo. La segunda es más espectacular, porque generalmente cuando caes el tiempo parece que pasa más despacio y te sientes como en Matrix. Pues una vez que tu cuerpo toca tierra firme, dolorido, con una gran sensación de haber hecho en ridículo, observas las reacciones del “público”. Lo general es que traten de ocultar la risa poniéndose la mano en la boca. Otros se dan la vuelta. Y sólo una persona se medio apiada de ti, y te pregunta si te diste mientras procura aguantar la risa. Algún día ellos también caerán.

     Imposible que no sepas diferenciar a una tía buena de una chica bonita.

     Lo más seguro es que muchos sepan diferenciarlas. Pero este blog, además de ser concebido para divertimento general, también nació con espíritu educativo y docente. Así que sugiero que esta parte del artículo sea especialmente leída y comprendida por cierto Neardenthal Barrancolajero.

     Pongámonos en situación. Ves a una tía buena. ¿Y qué pasa? Nada. ¿Qué piensas en ese momento? Pues nada. ¿Por qué? Porque tu cerebro no carbura bien debido a que toda la sangre se haya concentrada en un punto determinado de tu cuerpo. Pero como quedaba algo de sangre en los dedos de las manos, esa misma sangre hace que tu cerebro funcione al 5% de sus posibilidades, haciendo que te imagines con la tía buena en todas las posturas y posiciones posibles: que si boca abajo, por detrás, que si un medio tirabuzón con picado hacia atrás, etc.

     Ahora pongámonos que ves a una chica bonita. ¿Qué pasa? Lo primero que te viene al cerebro (que se haya con todo el torrente sanguíneo a su disposición) es “¡Diosss! o “¡Alaaaa!”. Éstos 2 términos nunca pueden ser mezclados en la misma frase por motivos religiosos  (el que quiera cogerlo que lo coja jijiji). Lo segundo que ocurrirá es que seguramente no podrás quitarle el ojo de encima, porque te preguntarás cómo coño puede existir algo tan bonito en este mundo (sin contarte a ti, claro está). Y acto seguido tu cerebro empezaría con los “cómo sería”: ¿Cómo sería hablar con ella? ¿Cómo sería salir con ella? ¿Cómo sería…? Y así un largo etcétera.

     Pues nada, después de la clase teórica, llegamos a la clase práctica. Pamela Anderson, cuando salía en Los Vigilantes de la Playa, era una tía buena (ahora ni que lo intente); Scarlett Johansson es una tía buena. Jessica Alba es una tía buena; la chica que me recueda a La Pija pero con más escote y MUCHO más buena es una tía buena (menos jugar a las cartas y más ir a clase, ludópata de los cojones); la chica canariona con la que mantuve aquella relación fogosa de 2 días era una chica bonita (ahora creo que es una tía buena); la chica protagonista de mi asalto táctico desayunil de ADE es una chica bonita.

     Conclusiones: tengo que salir más, porque en mi lista sólo tengo a una chica bonita jajaja.

     Chris.

     El que no lo veas no significa que no esté ahí.

Incursión en solitario.

7:50 am. Milhie se interna en el Campamento Base de Económicas como de costumbre. Busca un lugar donde parapetarse y saca su Sistema de Entretenimiento Personal (o PSP) para hacer más amena la espera. Al rato de estar jugando (es lo que tiene el Lego Batman, es que los machanguitos son tan monos…) saca su Dispositivo de Localización y realiza una llamada a Yurena, nombre en clave Madre de la Bacteria. Al rato aparece ésta, y se ponen a conversar.

     Sobre las 8:40 am Madre de la Bacteria y Milhie se dirigen al Centro de Formación (Biblioteca). Después de comprobar la existencia de soldados conocidos y desconocidos, Milhie abandona momentáneamente el Centro de Formación y acude a CajaCanarias a formalizar el pago de sus nuevos planes de batalla, no sin antes pasar por el Arsenal (baño) para dejar aquellos materiales que ya no le eran necesarios.

     Al rato de volver de efectuar el pago, Madre de la Bacteria y Milhie acuden al Campamento Base en busca de raciones. Pero mientras comía, Milhie se quedó perplejo ante 2 hechos insólitos.

    El primero de ellos fue que, al darse la vuelta, reconoció a alguien que le resultaba familiar. Ooooooh my Gooood!!!! ¡Era ella! ¡La soldado ludópata que le recordaba a La Pija, pero con más escote y MUCHO más buena estaba allí! Las soldados ludópatas buscaron un sitio para sentarse, y Milhie continuó con la ingesta de alimentos.

     El segundo hecho fue la aparición de La Morena. La Morena es un personaje que usa como arma su voz. Es una voz estridente, y generalmente la eleva por encima de lo que la Organización Mundial de la Salud considera saludable, así que todo enemigo que se topa con ella en el campo de batalla sufre de rotura de tímpanos y derrames cerebrales.

     Pero ese no fue sólo el hecho sorprendente. Lo que más sorprendió a Milhie fue el nuevo aliado de La Morena. ¿El Chino Cudeiro? What the fuck? Cuando Milhie vio eso, se dio cuenta de una cosa: en el amor y en la guerra todo vale.

     Milhie abandonó el Campamento Base, no sin antes dirigir una mirada hacia la ludópata que le recordaba a La Pija pero con escote y MUCHO más buena. Su mirada tuvo respuesta en forma de otra mirada de ésta (bien, coño, bien) y se dirigió al Campo de Batalla.

     Por fuera del mismo se encontró a un miembro del comando perdido. Se trataba de Fonte, nombre en clave Latin Lover, que estaba haciendo compañía a algunas soldadas. Después de estar un rato hablando de diversos temas, y de preguntar por el estado de Moneiba, nombre en clave Pinocho, apareció Darkschneider.

     Darkschneider y Milhie acudieron al Centro de Operaciones (Secretaría) para buscar la identificación del primero. Después de ese trámite burocrático, acuden a CajaCanarias a formalizar el pago de los planes de Darkshneider y de su hermana.

     Después de comprobar la agilidad mental de la trabajadora de CajaCanarias, los miembros del comando acuden al Campo de Batalla. Después de un rato, se encuentran con Madre de la Bacteria, que tenía un Consejo de Guerra a las 10 am (tutoría con el de Administrativo) y con Hermana de Darkshneider, momento en que Milhie aprovechó para aclarar a Hermana de Darkshneider las dudas de ésta sobre un comentario de él (si Marga, lo que relato en el artículo sobre Yurena y Cartaya es verdad).

     Concluyo el relato deseando una pronta recuperación a Chiquitito, que se haya en la UVI después de quitarle la metralla de su mano.

     Chris

 

     El que no lo veas no significa que no esté ahí.

Los grandes misterios de la humanidad (al menos 3 de ellos).

     Hola a todos. Hoy es domingo. Domingo en el que no trabajo. Después de comprobar que los domingos son muy aburridos, mi mente inquieta se preocupó por un tema, y ese tema es la cantidad de misterios que nos acechan en la vida.

     Dado que Iker Jiménez no se decide a darles solución, emplearé todo mi saber acumulado durante estos 26 años para averiguar el porqué de estas cosas. Empecemos.

     Los chats y los diminutivos

     Los chats están hechos para demostrarte a ti mismo una cosa: que hay gente más rara que tú. Uno se mete allí dentro y se da cuenta de que es un universo paralelo.

     Empiezas. Primero te pones el nick, y acto siguiente tu pantalla se llena de bots de publicidad de rollos sexuales: que se estoy mojadita, que si me he comprado un tanga hoy, etc etc. Pues después de eso vas a la lista de conectados a comenzar con el buitreo, y te das cuenta de otra cosa: la gente usa los diminutivos como House la vicodina. Empiezas a leer la lista y sólo ves “morenitas”, “rubitas” y “nenitas”, eso sin contar con la típica “nenita47” (para los que no estén puestos en el tema, el número que se pone al lado del nick suele ser la edad, así que… de “nenita” nada, tú eres una pedazo de pureta).

     Empiezas a mandar privados, algunas te contestan, otras no. Empiezas a hablar con una, y después del ritual de preguntas típico, llega la descripción. Empieza ella: soy castaña, ojos verdes, gordita…

     ¿Gordita? ¿Qué coño es ser gordita? ¿Eso existe? Joder, o eres gordo o eres flaco. Asúmelo piba.

     El Messenger y los “estados”.

     El Messenger es al ordenador lo mismo que el motor a un coche: si no tienes uno lo otro no te sirve para nada (al menos muchos lo conciben así). Pero el Messenger, además de servir para escribir cosas chorras con tus amigos, sirve también como clasificador de personas.

     El primer grupo de personas es aquel que siempre está ausente o no disponible (lo reconozco, yo soy de esos). Lo primero de lo que te das cuenta cuando estás en ese estado es que la gente no te inunda a mensajes. Lo segundo es que ya tienes excusa por si no quieres hablar con la persona que te manda el mensaje. Si te dice algo le sueltas que no estabas allí, cuando en realidad estabas hablando con otra persona (suena mal, pero es la verdad jijiji).

     El segundo grupo está formado por las personas que se conectan en el estado de “no conectado”. Tú los ves como si no estuvieran allí, pero en realidad están acechando todo lo que pasa. Generalmente lo hacen personas muy solicitadas, los espíritus y los zorros.

     Y luego tenemos al grupo de las personas que te tienen no admitido. Y allí nos encontramos con 2 subgrupos: los que te tienen no admitido y eliminado, y los que te tienen sin admisión pero en su lista de contactos.

     Del primer grupo no hay gran cosa que decir. Te eliminan y punto. Pero el segundo grupo merece especial atención.

     Si dejas a alguien sin admisión es porque no quieres saber nada de esa persona, y luego rematas la faena eliminando su dirección de tu lista de contacto. Así que las cosas no cuadran.

     Para todos aquellos no puestos en el tema, si alguien te deja sin admisión podrá ver cuando te conectas y cuando cambias tu frase personal, pero tú no veras cuando lo hace él o ella, porque te aparece como no conectado.

     Lo mejor viene cuando descubres que te tiene no admitido y meses más tarde habla contigo. A lo que más se recurre es a “es que estoy tan ocupad@ que no me he conectado desde hace mucho”. Con lo que ell@s no contaban es que tú tienes dominio de temas informáticos y sabías de lo que iba el asunto (a mi no me la pegan simplones). ¿A qué se debe ese comportamiento? ¿Quizá te tienen ahí por si algún día les haces falta? Cualquiera sabe.

     Las leyendas urbanas sexistas y machistas.

     Seguro que saben a lo que me refiero. A frases como “las mujeres van siempre juntas al baño” o “los hombres no saben hacer 2 cosas a la vez”. Así que daré mi punto de vista sobre las 2.

     Sobre la primera… es verdad. Joder, a veces parece que estás viendo un desfile militar de mujeres. Grupos de 4 chicas que van al baño para hacer vete tú a saber qué (porque no creo que a las 4 les haya dado meadilla simultánea). Y cuando ves a una chica entrando sola en el baño sale más rápido que Alonso de boxes. ¿Es que como no hay nadie dentro del baño se vuelve a ir porque se siente sola? ¿Qué cojones pasará dentro de los baños de las chicas? La respuesta a esa pregunta tendrá que esperar, porque cuando muera pienso reencarnarme en una chica (espero que esté buena).

     Sobre la segunda frase… es totalmente falsa. Los hombres podemos hacer 2 cosas a la vez. Hasta 3 diría yo (hacerlas las hacemos, como queden es otra cosa). Por ejemplo, yo puedo repasar Penal y cagar a la vez, y no veas como salen los truños (eso si, luego llego a Penal y el examen me sale como un truño).

     Por cierto, esta semana no he dado mis premios anuales. El “Échate algo, este” se lo daré a todas esas personas que han dejado comentarios en el blog. Mi más profundo agradecimiento, y palabras como esas hacen que siga adelante en busca de nuevos temas y situaciones de las que hablar. El “Simplón de la semana” va dirigido a todos aquellos godos que van al videoclub a poner sus normas. Capullos, allí mando yo

     Chris.

 

     El que no lo veas no significa que no esté ahí.

    

Ficción y realidad.

     Que andamos por la vida más perdidos que Michael Knight en una convención sobre metrosexualidad es algo que nadie oculta. Uno intenta buscar algún tipo de guía, algo que le sirva de referencia para no andar tan perdido. Si eliges las situaciones del cine o de la televisión lo llevas claro.

     A continuación expondré algunos casos que seguro que se han dado en la vida de todos, y compararé lo que ocurre en el cine con lo que realmente te ha ocurrido (mejor dicho, me ha ocurrido).

     La conversación con papá.

     Es uno de los recursos más utilizados. El padre toca en la puerta de la habitación del hijo, que está sentado en su escritorio estudiando, entra y se sienta en la cama, y con una voz de “aquí domino la situación”, llama al hijo para que se siente a su lado y le dice “Tom, ha llegado el momento de que hablemos de hombre a hombre”. Y allí se establece un diálogo que ni los sofistas hubieran hecho.

     Si comparas esa situación con la realidad, te das cuenta de que hay 2 grandes mentiras. Primero, tú no estarías estudiando en la habitación, estarías jugando a fútbol o viendo la tele. Segundo, tu padre nunca tocaría en la puerta. El entraría por allí pa´ dentro como Pedro por su casa (que para algo la está pagando) y miraría lo que estás haciendo.

     Mi conversación se produjo en el coche, mientras me llevaba al colegio. Me preguntó “¿Sabes lo que tienes que hacer con una chica?”. Yo le respondí “¡Ños papá!”. Y allí se quedó. Mi conversación con mi padre sobre el sexo será recordada como una conversación entre besugos.

     La graduación.

     Otra de las situaciones típicas. Según el cine, el ser humano nace, crece, se gradúa, se casa, tiene chiquillos y muere (a algunos también les da tiempo a salvar al mundo). La graduación allí es como nuestra Primera Comunión. Las chicas se compran trajes y se ponen monas, los chicos se afeitan por primera vez y demás cosas por el estilo. Antes de ir al evento, los padres sacan fotos a diestro y siniestro, mientras le dicen al graduado que ese es su día.

     Llegan al instituto, concretamente al gimnasio, y allí se les entrega el diploma. Después de que el último suba a buscar su diploma, sube el alumno más aventajado de la promoción a dar un discurso, mientras es fotografiado por la cámara de su madre y observado por su novia, que tiene cara de “esta noche me vas a desvirgar”.

     Después de que la gente aplauda como una descosida, se van de fiesta. Fiesta que suele ser en el mismo gimnasio. Momento en que todos bailan y algunos se despiden, porque al día siguiente tienen que coger un avión para irse a vivir con su padre a Alaska.

     Y luego llegas y te topas con tu graduación. Las chicas van como si fueran a salir de marcha el sábado, y los chicos igual. Mi graduación no se celebró en el gimnasio, sino en el salón de actos. Si algo por algo es conocido el salón de actos del I.E.S San Benito (antes I.B.), es por las columnas. Aquello está plagado de columnas; tiene más columnas que El Partenón, así que andas medio acojonado por si te topas con Hércules. Tus padres se sientan en las mismas sillas en las que tú meses atrás has escrito “Chris estuvo aquí 06/05/00” (eso sí, si tuvieron suerte, porque sino tocaba ver el evento desde General de pie). Se acerca el momento, pronuncian tu nombre y sales entre los aplausos. Te entregan una mierda de orla, y encima tienes que darle la mano o darle 2 besos a algunos de los cabrones que han estado dándote por culo durante 4 años.

     Sale un alumno a dar un discurso. No se trata del alumno más aventajado de la promoción, sino de un repetidor que ha estado allí 3 años. Por fin sales de allí, y llamas a tu padre para que te suba a la fiesta, que es en Nooctua. Allí te despides a tu modo de la gente que se va fuera (espero no verte en tu puta vida, mamón).

    

 

     La universidad.

     En las pelis las universidades parecen ciudades. Enormes, con grandes extensiones de césped, edificios ultramodernos y gente fashion. Lo primero que hacen los novatos es meterse en una fraternidad, ya sea Alfa Beta Gamma o Pi Beta Alfa. Si no estás en una fraternidad no eres nadie, y menos podrás ir a las fiestas que se organicen allí. La gente conduce cochazos, y todas las tías son rubias de 1.75.

     Por fin eres universitario. Llegas a Guajarvard y compruebas que aquello no se parece en nada a lo que has visto por las películas. Entras a Derecho, y le preguntas al primero que ves donde está Pi Beta Alfa. Te mira raro. Le preguntas donde están las fraternidades, y te mira ahora con cara de estreñido. Después de quedarse un rato pensativo, te manda al aula que está al lado de la biblioteca, y te dice que allí estarían encantados de que fueras uno de ellos. Pues te diriges contentísimo al aula donde aquel fulano te mandó. Tocas en la puerta. No sale nadie. Vuelves a tocar. Tampoco hay suerte. Te pones a mirar por si hay algún timbre, pero en lugar de eso te encuentras con un cartel que hace que salgas corriendo de allí. Ese aula es el local de ensayo de la tuna.

     Sales al aparcamiento. Ningún cochazo. Además compruebas que los aparcamientos están hechos para un Smart metido con calzador. No hay rubias de 1.75. Son las mismas tías que estudiaron contigo en el instituto, pero con el ego más subido.

     Las fiestas universitarias.

     En el mundo del celuloide, las fiestas universitarias se celebran en la casa de la fraternidad o en la casa del hijo puta más rico del campus. Generalmente las fiestas suelen tener una temática: pueden ser hawaianas, de romanos, de Halloween, etc. A las fiestas acude la gente más cool, mientras que la chica fea se queda en casa llorando porque el guaperas de turno no la invitó.

     Y luego te topas con la realidad. Aquí las fiestas se suelen hacer en los bares, generalmente en el Depende (al menos en la facultad). Pongamos que vas a una para mezclarte con la gente. ¿Qué te encuentras? Pues a nadie conocido. Ves a mucha gente, pero ningún rostro familiar. Alguien te empuja. Lo miras y lo reconoces. Es el buitre que antes estaba en el Tempo, pero como no pilló cacho decidió cambiar de bar por si antes de que acabe la noche podría llevarse a alguna al huerto. Te das la vuelta, y ves a 2 kinkis que le están pidiendo al dj que ponga algo de regueatton. Alguien te toca por la espalda. Piensas que puede ser alguien conocido, así que practicas tu cara de sorpresa (¡Hola! ¿ Tú por aquí?). Pero tu gozo en un pozo. Es la china de las rosas preguntándote si quieres comprarle algo (¿Vendes tarrinas de dvd?). Resumiendo: ambiente 100% universitario.

     Te haces mayor.

     Uno de los temas a los que más se recurre en las series de televisión es el intento de los padres por pasar algo de tiempo con sus hijos cuando estos crecen. La madre recurre a lo típico: “Lindsay, podríamos ir de compras el sábado”. Mientras el padre recurre a experiencias mucho más fortalecedoras de los vínculos con su hijo: “Tom, deberíamos irnos de pesca”. Por lo general los hijos pasan del asunto, pero la mala conciencia que se les queda hace que al final realicen esas actividades con sus padres.

     Los padres del mundo real intentan deshacerse de uno a la mínima oportunidad, al menos en mi caso. Cuando uno tenía 10 años, mi padre me daba dinero y me decía “Toma, para que te vayas al cine. Toma un poco más por si te vas luego a merendar. Y toma más dinero por si luego vas al salón recreativo”. Sólo le faltó darme dinero para que me comprara un piso. Uno pensaba “que padre más enrollado tengo”, hasta que va y mete la pata. “No te preocupes por la hora de llegada, si vas a tardar llama”. ¿Qué no me preocupe por la hora de llegada? ¡Tío, tengo 10 años! ¿O acaso tengo que llamar para que no os pille a ti y a mamá por sorpresa?

     Pues te haces mayor, y entre las clases, el trabajo y los amigos, notas como pasas poco tiempo con tus padres. Así que pones en marcha tu cerebro a ver cómo puedes pasar un rato con ellos (que buen hijo soy).

     Segunda quincena de agosto. Servidor está de vacaciones. Días antes había ido con mi cuñado a ver “El caballero oscuro”. Se me encendió la bombilla, y pensé que sería buena idea invitar a mis padres a ver la película y luego salir a echarnos algo. Una vez perfeccionado el plan (muérete de envidia, Scotfield, a mi no me hace falta tatuarme nada), fui al salón y le conté mi idea. Veamos las reacciones.

     Mi madre: “¿Al cine? Que va, ahí ponen la película muy alta, y seguro que hay tiros y explosiones. Vete con tu padre”.

     Mi padre: Aún estoy esperando a que conteste.

     Chris.

 

     El que no lo veas no significa que no esté ahí.

 

Una relación muy peligrosa (a petición de Darkschneider).

Querido Darkshneider, muchas gracias por tus comentarios. Tus palabras hacen que siga animado a relatar todo lo que se me ocurra para divertimento general.

     Veo que eres un hombre deseoso de conocimientos. Conocimientos sobre las personas que te rodean. Así que, con mucho gusto, responderé a tus dudas.

     Como podrás adivinar, la relación de Yurena y Chiquitito era cordial. Era una muy buena relación. Tanto que hasta hubo contacto físico; Chiquitito le daba masajes a Yurena, y llegaron hasta un punto en que ésta se quitaba los tenis para que él masajeara sus doloridos pies. No todos hemos podido tocar los pies de Yu, así que imagínate el grado de confianza que había entre ellos.

     Pero no todo iba a ser perfecto para Chiquitito. Como tú habrás podido comprobar, a veces mantener una conversación con él se hace difícil. Ya sabes, tú hablas de “A”, “B” o “C”, has avanzado hasta la “Z” pero él aún está en la “B”. O estás hablando de “A”, “B” y “C” y él está pensando en “1”, “2” y “3”. Eso era algo que mataba a Yurena.

     Pero la relación llegó a su punto más frágil poco antes de que nos trasladáramos a la cafetería de Económicas. Un día, desayunando en nuestra facultad, Chiquitito, al que no se si hacía poco le habían cambiado las lentillas, le hace un scanner completo a Yu y le dice: “Yu, ¿te operaste las tetas?”. En ese momento ella cogió su carpeta y se la puso delante de sus atributos, pero aún así Chiquitito seguía mirando, no se si porque estaba salido o porque tenía visión de rayos X y podía ver a través de la carpeta.

     Pero la relación tocó fondo hará 2 años. Y me siento un poco responsable.

     En septiembre de hace 2 años, creo recordar, recibí una llamada de Yu. Me preguntaba si quería ir a tomar algo con Fonte. Fonte es aquel chico con el que desayunamos y nos contó sus aventuras en Italia. Acepté la invitación y me vinieron a buscar.

     Mientras pasábamos por las zonas altas de La Laguna (Los Rodeos, El Ortigal, etc), Yu llamó a Chiquitito usando el manos libres. A las preguntas de ella él contestaba como si estuviera haciendo un tipo test (si, no, no, vale), cosa que me extrañaba. Pero agudicé mi oído y descubrí que él también estaba usando el manos libres. En la conversación se oía algún gemido y jadeo, pero lo achaqué a que seguramente estaba viendo la tele. Pero entonces las cosas no me cuadraban…

     Si estaba estudiando…¿qué hacía la tele encendida? Descarté que fuera la tele. Y me puse a pensar… ¿Qué actividad acompañada de gemidos y jadeos requiere que tengas que usar las 2 manos? Me puse en lo peor… ¿Acaso Chiquitito se la estaba cascando mientras hablaba con Yu?

     Mis peores presagios se cumplieron, cuando, después de tocar la pita, Chiquitito salió de su casa sin camisa.

     A partir de ese día, Yu no deja que Chiquitito le ponga la mano encima.

     Amigo, ésta es la explicación de cómo esa relación ha decaído en el transcurso de los años. Si tienes alguna otra duda, no dudes en preguntármela.

     ¡Nos vemos en el campo de batalla!

     Chris.

 

     El que no lo veas no significa que no esté ahí.

 

 

 

 

La banda y los intentos de "quedada".

     Hola a todos. Hoy les hablaré de la formación de un grupo de personas muy importantes para el futuro de la humanidad. No, no estoy hablando de la Comunidad del Anillo (si, Cartaya se parece a Frodo, pero no es eso). Les contaré cómo se formó la "banda".

     La banda fue confeccionada por Johnny. Como fue a clase un par de días más tarde de que empezara el curso, tuvo que conformarse con la gente que otros grupos no querían (la Chupipandi, Adasat y su séquito, etc). Según sus palabras, fue recogiendo a los “residuos sociales” que nadie quería, y formó al grupo (ahora que lo pienso, yo entré en el grupo por Cartaya, porque él ya a conocía a Johnny, así que soy un acoplado…¡ay Dios, soy peor que un residuo social!). Eso sí, tenía que darse un caprichito y cogió a Yurena.

     La banda estaba formada originalmente por Johnny, Yurena, Alberto, Xavi, Cartaya y yo. Más tarde Xavi se cambió de carrera y Alberto… Alberto no se donde se metió (pero da igual, no lo hecho de menos jajaja).

     Si tuviera que decir algo que caracterizara al grupo es por el poco tiempo que pasamos juntos fuera de la facultad. Es más probable ver a Hilario Pino presentando las noticias sin meter la pata ni una sola vez que conseguir que nosotros salgamos todos juntos. Creo que hemos salido unas… espera que las cuente…. ¿4 veces? Eso sí, esas 4 veces han sido inolvidables. Recordemos.

     La primera vez que salimos fue a una chuletada que encima organizamos nosotros. Me acuerdo que Yurena, Xavi y Johnny tenían el sábado anterior un examen de Penal, y nosotros bajamos para comprar las cosas cuando salieran de allí.

     Pues llegó el domingo de la chuletada. Nos levantamos con la noticia del tercer de Fernando Alonso en Malasia (fue su primer podio). Nos reunimos en la estación de guaguas, y nos dirigimos a las Mercedes, al Llano de los Viejos.

     Cuando llegamos al sendero, vimos una cinta que cortaba el paso. Pensamos 2 cosas: o aquello estaba cortado o Fermín Cacho andaba por allí cerca. Elegimos la segunda opción, quitamos la cinta (¡Adiós Fermín, te quedaste sin ella!) y subimos. Pero cuando llegamos al asadero…

     Aquello estaba todo embarrado, y encima en obras. Había herramientas, listones de madera y un contenedor de los que están en el muelle (Cartaya al ver el suelo mojado y el contenedor allí pensó que había subido mucho la marea). No había asaderos, y las parrillas estaban en el quinto pino. Eso si, las mesas estaban en su sitio (que detalle). Como no era cuestión de bajar de nuevo, improvisamos nuestro propio “asadero” con un cacho de lasca, una parrilla que estaba por allí, una bolsa de “Musgo” y la pericia de Cartaya.

     Lo pasamos genial. Entre la cacería de ratas, la lasca que explotaba (parecía que estábamos haciendo cotufas en vez de asar chuletas) el dolor de barriga de Yurena (va a una chuletada a hincharse de caramelos…), el "hostia, el guagüero" y la obsesión de Cartaya por cortar listones (menos mal que lo convencimos para que dejara el serrucho, porque después de acabar con los listones de la obra iba a seguir con las mesas y los árboles) pasamos una tarde agradable.

     Al par de meses, teníamos otra excusa para hacer una quedada: ¡Matrix Reloaded! (¡¡¡ese Neo!!!!). Decidimos ir el día del estreno, a la primera sesión. Yo me encargaba de llevar la bebida y no me acuerdo de quién se encargaba del papeo (creo que no fue Yurena, porque de haber sido ella recordaría haber comido caramelos…). Pero creo que al final se olvidó de llevar los bocadillos, así que tocaba improvisar.

     Imagínense la estampa. Son cerca de las 3 de la tarde. Ya había cola. Unos esperaban de pie y otros sentados. Y entre todo ese tumulto 4 individuos estaban haciéndose los bocadillos (¡háztelo ahí!). Lo que ocurrió dentro de la sala es tema de otro artículo. Por cierto, la película fue decepcionante.

     Y me faltan las otras 2 salidas. 2 cenas. La segunda salió relativamente bien. La primera…

     En la primera se invitó a gente con la que mantenías cierto contacto en la facultad. Pues nada, quedamos, fuimos al restaurante, y nada más entrar a una de las “acopladas” se le rompe el tacón. La tía decide ir a su casa a cambiarse, y se lleva de escolta al resto de acoplados.

     Después de 2 horas y pico, los acoplados (mamones) hacen acto de aparición. Alegan como causa eximente (joder como controlo Penal) que no encontraban aparcamiento (¿estaban buscando aparcamiento o construyendo uno?). Después de la cena, en la que se hablaba en grupitos (los acoplados entre si y nosotros a nuestro aire) salimos a los bares. La del tacón roto (hija, si en Fórmula 1 cambian neumáticos y ponen gasolina en menos de 10 segundos, ¿por qué tardas tú 2 horas en cambiarte de zapatos?) vuelve a desaparecer con algunas acopladas. Al rato aparecen 2 (de las 3) en El Sopletín. Fonte desapareció con su novia. Cartaya seguía encandilado por María. Y yo me estaba guisando allí.

     La pregunta es... ¿para cuándo una nueva quedada? Eso sí, ahora tenemos a más gente a la que llevar (y no son los acoplados jajaja).

     Chris.

 

     El que no lo veas no significa que no esté ahí.

Army of Two (starring Chiquitito y Milhie).

     8:00 am. Milhie acude como casi todas las mañanas al Campamento Base (cafetería de Económicas). Toma su ración líquida diaria (en forma de barraquito), y saca los planes de su operación. Espera a que sean las 8:15, hora en la que el Centro de Formación (Biblioteca), abre. Deja sus cosas y sale de nuevo al exterior en busca de lo desconocido.

     El miembro anoréxico del comando (aunque no me definiría como flaco, sino como de piel muy pegada al hueso) se percata minutos más tarde que en esa facultad acuden muchos más soldados a luchar contra el mal. Pero como esa no era su lucha, acude a su verdadero campo de batalla, por si ha habido cambios de última hora de los que no se ha percatado.

     Después de no presentar ni encontrar batalla, Milhie acude al Centro de Formación a revisar sus planes. Al rato de estar allí (subrayé un tema, no me agobien coño), recibe en su dispositivo de localización una llamada de Chiquitito, así que sale a su encuentro.

     Juntos acuden de nuevo al Campamento Base de Económicas a hablar de varios temas, y se encuentran también con la hermana de Darkschneider, que estaba esperando su turno para alistarse. Mientras se encontraban allí, conversando, comiendo (Milhie se mandó un jugo, una Fanta y un croissant de pollo… ¡viva el metabolismo acelerado!) se percatan que en la mesa de delante un grupo de jóvenes “soldadas” mataban el tiempo jugando a las cartas. Como no les dejaron jugar, Milhie opta por maniobras de acercamiento mandándole a una de ellas una mirada intimidatoria (bueno, en realidad fueron varias, pero no creo que se diera cuenta de que también le miré el culo, pero puede que su amiga si…), a la que la soldado respondió con una sonrisa (me recuerda a La Pija, pero con escote y MUCHO más buena).

     Después de estar un rato allí, y después de que las soldados ludópatas se fueran, Chiquitito y Milhie suben al Centro de Formación para realizar un reconocimiento visual. No encontraron a ningún elemento conocido, por lo que abandonaron el campo de batalla de Económicas, uno para revisar sus planes, y el otro para irse a su hogar.

     Mencionar que hoy fue el último día en que Chiquitito acude a la guerra. Le han encontrado metralla en una de sus manos, y deberá pasar por quirófano para quitársela (joder, a ver si mejorándole la mano mejora también la letra).

     Chris

 

     El que no lo veas no significa que no esté ahí

Mis planes si fuera Presidente del Mundo Mundial.

     ¡Hola! Soy Chris Fuentes, candidato a la presidencia del mundo mundial por el PTC (Partido del Tío Chachi). Tendrán muchas dudas sobre qué cosas haré si salgo elegido, así que a continuación les expongo mi programa político.

     Mi programa consta de varios puntos:

     Creación de la O.P.S. (Oficina del Paro Sentimental).

     Amigos, si resulto electo (que no erecto), crearé la Oficina del Paro Sentimental. Te preguntarás para que sirve esa oficina. Pues bien, amigo o amiga. Pongámonos en el supuesto de que estás saliendo con alguien. Durante ese tiempo estarás cotizando en dicha oficina, Pero a lo mejor, y Dios no lo quiera, rompes con él o con ella. Entonces te encontrarás en situación de “paro sentimental”. Pues en función de la duración de la relación, tendrás puntos canjeables por actividades para soltero, tales como cruceros para solteros, organización de citas a ciegas, o que en tu calendario desaparezca el día 14 de febrero.

     Kinkis fuera.

     Este punto no es mio, sino de Johnny. Reuniré a todos los kinkis y hardcoritos en la isla de El Hierro, y cuando los tenga a todos reuniditos, lanzaré un petardazo en forma de misil nuclear táctico que mandará a los kinkis y a la isla a tomar por culo.

     Winstroles fuera

     Es más o menos lo mismo que el punto anterior. Reuniré a todo animal de gimnasio al que le guste llevar una camisa 4 tallas más pequeña en La Gomera, y lanzaré otro misil nuclear táctico… y a tomar por culo de nuevo.

     Creación de nuevos días mundiales.

     Instauraré nuevos Días Mundiales, como el Día Mundial de la Minifalda o el Día Mundial del Escote.

     Creación de la capital del mundo.

     Si resulto vencedor en las urnas, haré que La Caleta se convierta en la capital del mundo, y propondré la beatificación de Pedro.

     ¡Vótenme! Si los americanos votaron a Bush, ¿por qué no me votan a mi? ¡Yo no me ahogo con una galleta!

     Chris

 

     El que no lo veas no significa que no esté ahí.

Cosas que escribe uno cuando se aburre.

     Lunes. Comienzo de la semana. Uno es un poquito más rico (¡por fin cobré!), y a falta de tema sobre el que escribir, escribiré sobre la agenda de la semana.

     Lunes, o sea, hoy. Aquí el menda no bajó a la facultad. Me tocó trabajar ayer y estaba cansado, así que me quedé recuperando fuerzas. Esta tarde toca ir a trabajar, y luego a la camita a mumú.

     Martes. No tengo clase, pero como diciembre está a la vuelta de la esquina, bajaré a estudiar (a ver si eso de que “A quien madruga Dios le ayuda” es verdad). Ocuparé posiciones desde bien temprano en la cafetería de Económicas y luego… a estudiar.

     Miércoles. Día especial. ¡¡¡No trabajo!!! ¡Podré dormir la siesta! ¡Yujuuuuuu! Así que tocará ir a clase y dormir como La Bella Durmiente (a mi no me despertarán ni con un beso jajajaja).

     Jueves y viernes. Vuelta a la rutina. Por la mañana a clase y por la tarde a trabajar. Seguiré contando los días que faltan para que comience Noviembre, porque aquí servidor comienza su segundo turno de vacaciones el Día de Todos los Santos. ¡Podré salir el día de Halloween y tirarle cosas a la gente que vaya disfrazada! ¡Yujuuuuu! (y van 2).

     La semana también irá aderezada con blogs de cosecha propia. Pero si alguno o alguna quiere que escriba sobre algo, o sobre él o ella, que me mande un correo (previa entrega de un maletín lleno de dinero).

     Chris alias Milhie.

 

     El que no lo veas no significa que no esté ahí.

La boda

     Son cerca de las 12 de la noche. Aquí estoy, sentado delante del portátil, descansando después de 7 horas de trabajo. Miro a mi alrededor y veo todos mis trastos: la tele, el dvd, la play, el home cinema… Pero hay algo que desentona. ¿Qué coño hace la corbata ahí?

     Cuando vi la corbata me puse a pensar en las celebraciones familiares, y recordé una que viví no hace mucho: la boda de mi tía.

     Cuando mi madre me dijo que mi tía se casaba en septiembre, sólo me vino a la cabeza una palabra. ¡Mierda! ¿Iba a tener que aguantar a mi familia? Yo traté de salir al paso, buscando una buena excusa, que más que excusa era una realidad: tenía que trabajar. Pero con la carita que puso mi madre cualquiera le dice que no.

     Todas las celebraciones familiares, y sobre todo las bodas, tienen un ritual previo. El primero es la confección mental y posterior compra del modelito que te vas a poner. Puedes ir en plan zarrapastroso o puedes ir en plan pijo. Recuerdo que, de pequeño, mis primos me dejaban excluido (cacho cabrones) porque ellos podían correr con sus tenis y yo apenas podía con los mocasines. Pues nada, opté por el modelo pijo, y como no tenía pasta para comprarme un traje Emidio Tucci, me decanté por la opción más barata, Emilio Tuchi.

     Luego está el tema del pelo. Mi madre no quiere que vaya con greñas (dice que soy Espinete con el pelo de punta), así que tenía que cortármelo. Pues nada, una sesión por la peluquería de Nico y asunto arreglado.

     Sábado 13 de septiembre. Día de la boda. Mi madre me levanta a las 8 de la mañana, no se si por placer o vete tú a saber porqué (¡que son ellas las que tienen que ir a la peluquería, no yo!) Pues somos 2 en casa, o mejor dicho 3 (que Simba también cuenta), sin saber qué hacer. Mi padre revisaba el equipo fotográfico (era el fotógrafo oficial del sarao), y mientras yo recogía la casa y me mentalizaba para soportar tan cruel castigo. Pero, al rato de estar mirando al techo tirado en la cama, aburrido de cojones, me vino a la cabeza una cosa: ¿cómo coño se hace el nudo de la corbata?

     Tras comprobar que aquello quedaba mal haciendo el nudo como si te ataras los cordones de los tenis, pedí ayuda a mi padre. Y comprobé que el dicho de que “la veteranía es un grado” era cierto, porque él no tenía ni puñetera idea de hacerlo, y cuando compró su corbata le pidió al dependiente que le hiciera el nudo. Pero claro, a mi me compran la corbata y ala, averigua como coño se hace.

     ¿Y a dónde acudes cuando quieres saber cómo se hace algo? ¡A Youtube! Así que, tras comprobar que existían sopotocientos mil tipos de nudos, y de varios intentos en los que aquello quedaba cochambroso, conseguí hacerlo.

     Después de que mi madre y mi hermana llegarán de chapa y pintura, tocaba preparase, ponerse la ropa, echarse el Axe y los 40 litros de colonia. Todo iba bien hasta que mi madre pronunció las 5 palabras malditas: “vayan bajando que ya estamos”.

     Cuando oí eso, supe que no bajarían en media hora mínimo, porque ellas son así. Pero cuando te dicen que bajes, que aún les quedan por hacer varias cosas, ya puedes ir al 24 horas a comprarte una sopa de letras, un autodefinido, o una maqueta para que la montes, porque aquello va para largo.

     Llegamos a Güimar, cuidad conocida por... algo (y no me digas que por las pirámides, y bañarse en el Puertito es una mierda, que acabas con piche hasta en las orejas), con sopotocientos grados. Pero no pasaba nada. Un traje con corbata no da calor… Y empezó el calvario.

     Empiezo a saludar a mi familia, que si tíos por aquí, primos por allá… que si a ti te doy un beso, que si a ti te doy 2… que si a ti no te doy ninguno porque no se quien coño eres… que si “señora, suélteme el moflete, que es mío”… que si “ños, que alto eres”…

     Empieza la ceremonia, por lo civil, por cierto. Compruebo personalmente, o mejor dicho mi cabeza, que las carpas no están hechas para gente que mida más de 1.80. Después de oír a la concejala o quien fuera aquella, sale una tía y va y dice que mi tía huele bien. Recapitulemos. ¿Cómo sabes tú que mi tía huele bien? ¿Qué hacían para que descubrieras que mi tía huele bien? Me da que mi tía se lo pasaba MUY BIEN cuando salía de marcha.

     Pues después de tanto buen olor y de ver como el novio no dejaba de morrearse con mi tía (deja algo para la noche de bodas), salen 2 tíos y se ponen a cantar. Cada vez estoy más convencido de que aquello no es una boda sino un casting de Factor X.

     Llega el momento de tirar el arroz. El arroz se puede lanzar de 2 maneras: como la gente normal o como mi cuñado. Si lo tiras como la gente normal lo lanzarás con alegría, como si en vez de lanzar arroz estuvieras lanzando a tu hijo de 2 años al aire para luego cogerlo, y dices cosas como “¡vivan los novios!”. Pero si lo tiras como mi cuñado lo tirarías como si estuvieras participando en una prueba de lanzamiento de jabalina, y dirías cosas como “a ver si le doy” o “eh tu, el calvo de delante, quítate que no veo”.

     Después de comprobar los daños colaterales causados por mi cuñado, teníamos que dejar aquello libre para que los camareros de la finca aquella quitaran las carpas y pusieran las mesas para la comida. Así que nos pidieron que nos fuéramos a una zona contigua donde había algo de picoteo, y cómo de costumbre llegué el último.

     Cuando llegué aquello parecía la Calle Castillo en carnavales. Imposible acercarse a la mesa. Así que me armé de paciencia, y como Alonso esperando a que saliera el safety car, fui ganando posiciones mientras esquivaba puros y extensiones de pelo. Y después de tan sobrehumano esfuerzo, pude comprobar como las moscas se me habían adelantado.

     Falta poco para la comida. Me duele la cara de tanta sonrisa fingida para las fotos. Me preguntan “¿cómo te lo estás pasando?”. Yo contesto “muy bien, genial” (y una mierda, estoy mintiendo). Salgo fuera de la finca para llamar al trabajo.

     Por fin nos sentamos en las mesas. Mi padre anda perdido sacando fotos, y mi madre grabando por ahí con la cámara de video. Si yo tuviera la cámara haría 2 cosas. O bien hago un documental sobre mi primo “autista” (él ahí en su mundo), o me monto una película porno con la novia del padrino (joder que buena que estaba).

     La cena estuvo amenizada por la actuación el diferido de Manny Manuel, Tony Tun Tun y demás gente pachanguera. Si hay algo peor que aguantar a la familia, es aguantarla cuando están pedo. Veía a unos por allí tocando el timple, veía a mi padre con mi tío de cachondeo, oía las risotadas de mi madre desde la otra punta del jardín… ¡joder, soy el único que no bebe aquí o qué!

     Es de noche. Empieza a hacer fresco. Voy al baño y compruebo que la cola era enorme (¿un pedazo de finca con 4 o 5 casas, y sólo tiene un baño?) Pues ala, a improvisar uno. Salí de la finca y me puse a caminar por allí, a hacer “senderismo”. Mientras vacío el depósito oigo música chunda chunda cerca (era sábado, así que habría alguien haciendo botellón).

     La gente empieza a irse. Pero mis padres no despegan. Intento salir de la finca a echarme un cigarro imaginario (que no fumo eeeeeeh), pero los cabrones del restaurante cerraron ya la puerta. Me quedo mirando la decoración. Pienso que o bien intentan darle un toque rústico o son una manada de hediondos (jediondos aquí) desordenados que tienen todos los calderos esparcidos por allí. También veo un portal de belén, y vuelvo a pensar: o son muy previsores o son una manada de vagos que lo han dejado todo el año ahí. Me da que es lo segundo, porque aquello estaba descolorido y cascado por el sol.

     Después de múltiples amagos, por fin mis padres arrancaron. Llegamos a La Laguna. Pero ahora tocaba lo peor. Ahora tocaba hablar de las fotos de la boda. Pero eso…eso será otro día.

     Besos para ellas y chocada de manos para ellos.

     Chris alias “Milhie”.

 

     El que no lo veas no significa que no esté ahí.

Vuelta a los orígenes

     Esta noche me he puesto reflexivo. No como otras veces. Me da que me voy a poner serio.

     Yo siempre he estado solo. Pocos amigos, poco contacto con mi familia, poco de todo. Mi currículum amoroso se reduce a una relación de 1 fin de semana (y encima fui yo el que necesitaba tiempo), así que la experiencia amorosa es casi inexistente.

     Cuando tengo problemas soy de los de “yo me lo guiso, yo me lo como”. No le cuento a nadie lo que me pasa, quizá por desconfianza, quizá porque no me sale. Pero llega un punto en que necesitas una válvula de escape para tanto sentimiento contenido.

     Hace tiempo que me dedico a escribir. Pero no escribía como en la mayoría de mis anteriores blogs (si se que algo me gusta y me reconforta es hacer reír a la gente), sino que escribía cosas que se me pasaban por la cabeza, y la mayoría de las veces arrancaba la hoja de la libreta porque aquello deprimía bastante.

     ¿Por qué esta noche vuelvo a mis orígenes? No se, nunca eliges cuando estás feliz, o cuando estás triste. Trato de buscar la causa, y por mucho que busque, no la encuentro.

     Todos los días te levantas con multitud de sensaciones y sentimientos encontrados. Orgullo para hacer valer tus ideas y no dejarte pisotear por nadie. Miedo, por no saber lo que ocurrirá a partir del momento en que abres los ojos. Duda, por no saber si lo que haces está bien o está mal. Aunque a veces orgullo y miedo se confunden. Se usa el falso pretexto de que eres orgulloso para ocultar que en realidad tienes miedo. ¿Miedo a qué? Pues depende…miedo a sufrir, miedo a revivir malas experiencias… todo depende de la persona.

     Aquí finalizo mi blog, no se cómo acabarlo, pero al menos me he descargado un poco.

     A veces la verdad no es suficiente.

     Besos para ellas y chocada de manos para ellos.

     Chris alias “Milhie”.

 

     El que no lo veas no significa que no esté ahí.

    P.D: Algún día arreglaré este blog...demasiadas ideas y pocas ganas para plasmarlas

El comando se reagrupa

     8:00 am. Chris nombre en clave “Milhie” acude como todas las mañanas al campamento base de Económicas. Allí se encuentra con Yurena, nombre en clave aún por determinar, y se van a desayunar. Después de reponer fuerzas, acuden al Centro de Formación, también conocido como Biblioteca. Hoy es el cumpleaños de Yurena, así que recibe mensajes y llamadas de mucha gente, y entre todos ellos se encontraba uno de Chiquitito.

     Ante la cara de póker de Yurena, Milhie se vio obligado a leer el mensaje. Éste fue todo un alarde de emotividad y entusiasmo (“Felicidades Yurena, nos vemos ahora”), así que Milhie pensó que podría tratarse de un mensaje en clave (nada más lejos de la realidad; es que Cartaya es así).

     Aunque Milhie no pensaba alistarse para la nueva misión hasta el lunes, el escaso número de reclutas que estaban dispuestos a alistarse hoy, dispuestos a dar sus vidas por la causa, le animó a hacerlo hoy. Después de deambular por ahí, por fin encontró un sitio donde sentarse. Allí comprobó como este año el número de soldados era mucho menor al de otros, y cómo los que tenían el valor de enfrentarse de nuevo al mal lo hacían con la moral por los suelos.

     Después de un rato, Milhie recibe una llamada de Chiquitito. Al rato Chiquitito aparece por el Centro de Operaciones (también conocido como Secretaría), y tras comunicarse las novedades acontecidas durante los últimos 2 días, deciden ponerse en contacto con Fonte, nombre en clave “Latin Lover”.

     Aparece Darkschneider. Se le ve tenso, porque en el día de ayer un civil se negó a facilitarle la tarjeta de transporte hacia territorio enemigo. Así que hoy se veía obligado a solicitar una nueva identificación.

     Tras recibir confirmación oficial de sus planes, Milhie y Chiquitito acompañan a Darkschneider en la cola para renovar su identificación. En la cola, Darkschneider casi asesina a un elemento hostil que trataba de pasar información al enemigo. Mientras, Milhie y Chiquitito se percataron de una cosa: cuando se establece una conversación entre una soldado y un soldado, ésta tratará de dejarle claro que tiene novio (ejemplo: “nooo, si mi NOVIO me va a traer ahora los papeles…”).

     Con los ánimos ya tranquilos, el comando sale del edificio para encontrarse con Marga, nombre el clave Hermana de Darkschneider. Tras intentar reunir dinero para comprar raciones, acudieron todos juntos al campo de batalla.

     Allí Chiquitito hizo una vez más demostración de sus habilidades. Si a Solid Snake se le conoce como “El hombre que hace posible lo imposible”, a Chiquitito se le conoce como “El hombre que se traba más que el Windows 95”. A cada pregunta de Darkschneider o de Milhie, Chiquitito respondía con una cara o unas palabras que vaticinaban que el trabe se iba a producir. La Escuela Militar de Barranco Las Lajas se conoce por el fantástico trabajo realizado con Chiquitito. Si alguien lo presiona un poco éste se bloquea. Y ya puede pasar la Culombiana o el catálogo completo de Victoria´s Secret, que Chiquitito seguirá en stand-by.

 

     Chris alias “Milhie”.

     El que no lo veas no significa que no esté ahí

Mi visión de las fiestas

     Pensando pensando acabé desvariando. Así puede resumirse cada esfuerzo mío por entender las cosas. Y es que pensando (no mucho, la verdad) uno se pregunta cosas que generalmente pasan desapercibidas. Yo lo hago en los tiempos muertos. Tú lo harás mientras esperas la guagua o mientras haces fuerza en la taza del water. Da igual el lugar, todos los pensamientos son válidos. Eso sí, si lo haces sentado en la taza del water no te olvides de tirar de la cadena, usar la escobilla y echar ambientador so guarro, que parece que estás podrido.

     Bien. Días de fiesta antes de las navidades. Tenemos varios.

     El más próximo es el día 12 de octubre, Día de la Hispanidad. En ese día se conmemora la hazaña de un fulano que, entre otras cosas, descubrió que la Tierra era redonda a través de un huevo. El huevo supongo que era suyo, así que llego a la conclusión que desde 1492 hasta el día de hoy el hombre ha evolucionado una barbaridad, porque a mi en el colegio me enseñaron que el ser humano macho tiene 2 huevos. Si Colón hubiera tenido 2 huevos hubiera descubierto que la Tierra y la Luna eran redondas.

     Pues ese día de octubre se conmemora que ese tío descubrió de casualidad un continente nuevo (por esa época aún no se llamaba Carrefour). Si, he dicho de casualidad. No te confundas. El que tu vayas a las Teresitas y acabes “casualmente” en las Gaviotas no es casualidad, es más bien desesperación.

     Retomando el hilo, el tipo se encontró allí a una gente muy rara y se trajo cosas para acá. Cosas como un loro, frutas y chocolate, tanto del que se come como del que se fuma. Las malas lenguas hablan que la reputación de los hermanos Pinzones (ya sabes, "los Hermanos Pinzones eran unos maricones..." y ya no me acuerdo de cómo seguía la canción) se forjó en el viaje de vuelta a España. Aprovecharon que media tripulación andaba media grillada con el chocolate y encularon a todo el mundo, loro incluido. A partir de ahí lo que conocemos como loro evolucionó y aprendió a hablar (¡maricón, no me violes!).

     Pero, ahora que lo pienso, si estos llegaron a América de casualidad, ¿cómo encontraron el camino de vuelta? Mi teoría es que trancaron al primero que vieron, y al grito de “¡eh, tú, el hippie ese, vente para acá!, lo metieron delante del barco como a Kate Winslet en Titanic, y los dirigió hasta España. Estaríamos ante el nacimiento del primer GPS.

     El siguiente día de fiesta es el 1 de noviembre. Día de Todos los Santos, de los Difuntos, y el cumpleaños de Chiquitito. Ese día supuestamente es el día de todos, porque como todos somos supuestamente santos….

     Ese día las floristerías hacen su agosto, ya que se suele enramar a las personas que ya no están entre nosotros. Pero últimamente la víspera de ese día se celebra una fiesta importada del país del cine, de la hamburguesa, y del motor 5.0 de 300 caballos (joder que malos son), Halloween. Es gracioso, nosotros los descubrimos y luego encima les importamos cosas. ¿Esto es el desarrollo sostenible?

     En Halloween la gente se vuelve tonta. Vacían calabazas y le dibujan caras, con la de potajes que se podrían hacer con ellas (¡que estamos en crisis! Joder, para eso me mato yo a trabajar). Algunos van casa por casa, y con la frase “golosina o susto”, esperan llenar sus bolsillos con tan dulce manjar. Tío, si quieres golosinas, vete a Casa Ricardo, no seas rácano. Y lo “mejor y mas tope guay”: la gente se disfraza. Se disfraza para dar mal yuyu (algunas ya lo hacen todo el año con sus modelitos comprados en “Strafalarius”) o porque tienen la misma edad mental de Paquirrín.

     Diciembre. Puente o acueducto (según cuando caiga) de la Constitución. Paso de hacer la introducción sobre la historia de la conmemoración (si quieres saber más sobre el Día de la Constitución, te dejaré mis apuntes de Político). ¿Qué hace la gente esos días? Parte de la gente se va a esquiar, unos en la nieve y otros en la cama. La gran mayoría se contagia del espíritu consumista de la época y acuden en masa a centros comerciales y tiendas para golifear y gastar lo que no tienen. Eso sí, siempre se repite el mismo comportamiento…¿a dónde vas cuando terminas de comprar? ¡A McDonald´s!

     Chris alias "Milhie".

     El que no lo veas no significa que no esté ahí

Recuerdos de Cafetería (2ª parte)

     Después del tema del “levantamiento” matutino, recordé otra cosa.

     A mi Dios me hizo tímido (va por ti, Johnny). Pero tímido de cojones. Si me miraban ya estaba buscando cualquier cosa para esconderme detrás, y si me mandaban con el típico recado de “vete y dile a fulanito esto, esto y aquello”, era como darme una somanta palos del copón.

     No recuerdo cuándo fui perdiendo la timidez, pero últimamente ya no se dónde anda (estará igual de perdida que mi culo). Pero ya no es la timidez, sino que también he aprendido a saber desenvolverme por este mundo de Dios.

     Creo que la cosa empezó con aquel experimento de Psicología, en el que nos grababan poniendo caras. A partir de ahí la cosa fue a más, hasta el punto en que hoy en día ya ni me conozco.

     El estar de cachondeo con gente que no conozco se ha convertido en el Padre Nuestro de cada día. Eso sin mencionar las sesiones chorras que grabo con la webcam, o las imitaciones que me monto yo solo cuando en mi casa no hay nadie. Y claro, no debe faltar, el ejercicio de asalto táctico protagonizado por servidor hace algún tiempo sentándose a desayunar con una belleza que no conocía (eso sí, como era víspera de Halloween me dio “calabazas”, apropiadas para ese día jajaja).

     Si me hubieran dicho que yo haría todo eso hace 10 añitos, más o menos, les hubiera contestado “¡tú estás loco!”

     Pero claro, tal cantidad de desmadre no podía ser buena. Y es que, a mayor descontrol (entiéndase por descontrol positivo. Recuerden que soy el Caballero Oscuro; Caballero por no enrollarme con una chica con novio, o sin él, y Oscuro por verlo todo cada vez más negro), mayores lagunas mentales (por ejemplo, irme a trabajar ayer y dejar el portátil encendido).

     Otra de las cosas de las que me he dado cuenta es que soy fácilmente sugestionable musicalmente. Ponme una balada de Usher o R Kelly y me vuelvo más meloso que Fresita, la de Gran Hermano, paseando por Salou. Pero ponme a System of a Down y me entran unas ansias destructivas de cojones (¡¡¡denme algo para romper!!!). Eso si, no me pongan a Maná que me suicido. ¿Cómo pueden poner canciones de ese grupo cuando vas de marcha? Es la última vez que me dejo convencer por mi cuñado para que vayamos al Kapitel.

     Antes de despedirme, ayer cree el premio “el simplón de la semana”. Como no me parecía justo crear sólo un premio “negativo”, he decidido crear otro que alabe a alguien. Lo he llamado “échate algo, este” (léase con la entonación adecuada), y esta semana va dirigido a Cartaya, nombre en clave Chiquitito. Se ve que este año está empezando el curso con buen pie (y pidiendo apuntes, eso que no falte. ¡No los hagas tú, cacho cabrón jajaja!).

     Besos para ellas, y chocadas de manos para ellos

     Chris alias “Milhie”.

 

     El que no lo veas no significa que no esté ahí.

    

Recuerdos de Cafetería (1ª parte)

     Día 30 de septiembre. Llevamos una semana de clase. Aquí el que suscribe ha ido poco, porque la doble vida de estudiante por la mañana y trabajador por la tarde me agota las pilas (menos mal que deseché la idea de combatir el crimen por la noche; seguro que me encontrarían durmiendo en algún portal, y encima llevando mallas o los calzoncillos por fuera). Y cuando bajo da la casualidad que ese día…¿No tengo clase? ¿De ninguna asignatura? ¿Cómo puede ser eso? ¡Quiero hablar con el responsable!

     Los días como hoy, cuando no hay nada que hacer porque no tienes ni idea de cuándo serán los exámenes y demás, están hechos para una sola cosa: para hacer bulto. Tú te mezclas por ahí como buitre en el Tempo y a verlas venir, a ver que pasa (tampoco esperes que pase gran cosa). Pero dado que aquí el presente se levantó a las 6:30 am, se acicaló, y bajó a Guajarvard, tenía que hacer algo. Y ese algo era pensar.

     En la cafetería de Económicas empecé a recordar cómo eran las cosas no hace mucho tiempo y cómo son ahora. Algunas cosas han cambiado, otras permanecen igual, y otras han desaparecido (¿volverán a casa por Navidad como el turrón?). Tampoco es que me pusiera a pensar mucho, porque yo hasta las 10 de la mañana no soy persona o algo que se le parezca, pero si recuerdo algunas.

     La primera es que antes no me costaba nada madrugar. Sonaba el despertador, me arreglaba, bajaba a la facultad y volvía a desayunar (el desayuno es la comida más importante del día, así que hay que repetirlo). En el trayecto iba con mi MP3 escuchando a Linkin Park dando saltos. Se puede decir que era una persona contenta.

     Pero ahora… joder, ahora no me levantan ni con la grúa de la obra de al lado. Suena el despertador, y mi cerebro le transmite un mensaje a los músculos: ni se les ocurra moverse. Después de hacerme el remolón conmigo mismo voy al baño y me enfrento a la gran duda, la pregunta trascendental: ¿me afeito hoy? Antes me afeitaba todos los días, pero ahora, por mucha Philipshave, mucha Gillete con vibración y mucha crema con aloe anti irritación y anti su madre, el afeitado es algo que si puedes evitarlo lo haces. Y si te llaman guarro les dices que a tu madre se le pegó el guiso en la vitrocerámica y necesitaba despegarlo con algo, y tú como buen hijo te dejaste los pelacos para tenerla contenta y mantener higiénica la cocina (una barba de 3 días raspa más que una lija).

     Una vez me ducho, desayuno y cojo mis bártulos, empieza la travesía. Travesía que los viernes se pone algo interesante, porque puede que veas a algún trasnochador que aún sigue de fiesta (recuerda, para él o ella aún es jueves). Pero por lo general la travesía se realiza en un estado de zombie total, en el que no me entero de nada (ya puede estar una pedazo de piva diciéndome que quiere que sea el padre de sus hijos que soy como un niño autista). Y ya puedo oír a Linkin Park, a Limp Bizkit, a Styles of Beyond o a los Monjes Gregorianos que no hay manera de animarme. Ahora los saltos se sustituyen por maniobras evasivas para esquivar al tranvía.

     Una vez llego a Económicas, me dirijo a la cafetería (paso de ir a la de Derecho porque algunos de los que trabajan ahí tienen memoria a muy corto plazo). Entro por allí pa´ dentro como Pedro por mi casa y busco “aparcamiento”. Una vez buscado, me siento y descanso mis pobres pies. Pero claro, la cosa no se acaba ahí. Una vez estoy sentado, descansando mis pies y con mi “culo” plantado en la silla (si, pongo culo entre comillas, si alguien me lo ha visto por ahí que me lo mande o me diga dónde está, que paso a buscarlo), los aromas a café, a napolitana y a 212 de Carolina “Jerrera”, hacen que mi cerebro, que aún está mandando mensajes a los músculos para que no se levanten de la cama, cambie de táctica y mande un nuevo mensaje: chacho, consume algo.

     Mi menú matutino anterior se basaba en café con leche. Siempre café con leche. Se me conocía como el chico del café con leche (o coffee with milk man, por si hay algún guiri leyendo). A veces iba acompañado de algún sándwich mixto (en Económicas también se conocen como rebanada de pan de molde un poco caliente o sándwich albino... ¡Maestro, deje eso al fuego más tiempo!). Pero ahora Dios me ha hecho un hombre amante del peligro. ¿Qué son las 8 de la mañana y ya he desayunado en casa un buen tazón de leche con cereales? Pues nada, pido un bocadillo de mechada con un barraquito….o un croissant de pollo. Al rato me acuerdo de esa frase que dicen algunos, lo de que la Tierra nos está devolviendo todo lo que le hemos hecho. Pues a mi mi estómago me devuelve algunas horas más tarde el “regalito” que le hice como segundo desayuno.

     Bueno, creo que me he extendido más de la cuenta, y se me quedaron muchas cosas en el tintero. Algunos pensarán que soy un simplón porque sólo recuerdo lo que desayunaba antes. Pues a esas personas les diré algo: más simplones son ustedes (o vosotros) que lo están leyendo jajajajaja.

     Por cierto, he decidido crear un "premio". El premio es "El simplón de la semana", que como habrán adivinado, no tiene nada de bueno. Pues bien, esta semana el premio va dirigido a nuestra "Belén Esteban", ese personaje que andaba por ahí con La Pija (escribo "La Pija" en mayúsculas no por la relevancia o importancia del personaje, sino más bien por el tamaño del mismo). Y es que ver hace 2 años una felicitación en el periódico por parte de tus padres por haber acabado la carrera. y verte hace unos días matriculándote pues... chica, da mucho que pensar.

     Prometo volver con más, y mejor.

     Chris alias “Milhie”, también conocido como el Caballero Oscuro o el Chico sin Culo.

 

     El que no lo veas no significa que no esté ahí.

De vuelta a las trincheras.

     8:30. Chris, nombre en clave “Milhie” se introduce con éxito en el campo de batalla. Para confundirse con las masas, saca su PSP y se pone a jugar. Un rato más tarde recibe en su sistema de localización (también conocido como teléfono móvil) una llamada de otro miembro del comando, Cartaya, nombre en clave “Chiquitito”.

     Chiquitito fue formado en los campos de entrenamiento de Barranco Las Lajas. Fue entrenado duramente para soportar cualquier clase de interrogatorio. Es el maestro en la técnica del “trabe”; cualquier pregunta realizada por amigos o enemigos provoca en él un estado “traboso” difícil de superar.

     Tras un rato repasando los planes de la operación, Chiquitito recibe en su dispositivo de localización una llamada del otro miembro del comando. Se trata de Vicente, nombre en clave “Darkschneider”, que se encontraba delante de las líneas enemigas esperándonos.

     Fuimos al encuentro con Darkschneider, y comprobamos como el campo de batalla había sido rociado con armas químicas (el olor a pintura y a yeso de la clase era insoportable). Después de que apareciera la líder de las tropas enemigas (la profesora de Penal II), y de acompañarlos a las zonas montañosas (se ve que a Judith no le gustó la clase y se los llevó al aula de audiovisuales), volví de nuevo al campamento base (la cafetería de Económicas).

     Tras estar un rato allí, mis compañeros de armas regresaron del campo de batalla a reponer fuerzas. Tras los típicos comentarios, y después de que a Chiquitito casi le metieran un pecho (o teta) en la boca, éste nos sorprendió con una declaración de intenciones: “voy a sacar Político II y Civil en diciembre”.

     Ante tal declaración, Darkschneider y Milhie se quedaron estupefactos (¿sería la última vez que vieran a Chiquitito con vida?),  y acto seguido Darkschneider recibe una llamada de socorro de su hermana, que ya se encontraba de nuevo en territorio enemigo.

     Volvimos de nuevo, no sin comprobar que aún no se habían disipado las armas químicas. La hermana de Darkschneider, Marga, se encontraba convaleciente esperándonos fuera del campo de batalla, pero lo sorprendente es que al momento saliera del campo de batalla Jenny, nombre en clave “Culombiana”. Tras el comentario de Chiquitito (“no te doy un beso por si acaso nos volvamos a dar un pico”… ¿cuándo se dieron estos un pico?), y tras la explicación de éste de los posibles usos de la vaselina, Milhie abandonó el campo de batalla para coger el transporte que lo llevaría a su casa.

     Por lo que pude ver ese día, la batalla se presenta dura y difícil. ¿Podremos salir victoriosos de ella? Esa pregunta tendrá respuesta dentro de algunos meses.

     Chris alias "Milhie".

     El que no lo veas no significa que no esté ahí.

Un añito más... y van 26.

     Hola de nuevo. Hoy es un día importante. ¡¡¡Hoy es mi cumple!!!

     26 años dan para mucho. De los 3 primeros no me acuerdo, pero supongo que serían años de pañales, tortazos contra el suelo y cosas por el estilo. A medida que uno crece se va dando cuenta de que lo que lo rodea evoluciona, crece igual que uno. Y también se para a pensar en lo que ha hecho durante todo este tiempo: ¿he aprovechado el tiempo o he hecho el gilipollas en la vida?

     Como no es cuestión de ponerse reflexivo en el día de hoy (que se me enfría la comida y la tarta se me desmantela), sólo diré que, como todo el mundo, hay cosas de las que me arrepiento, algunas importantes y otras insignificantes, y otras cosas que incluiría en mi libro personal de “Paridas y otros milagros en la vida de Chris”: momentos irrepetibles, frases míticas y demás.

     Como no todo puede ser perfecto, el día de mi cumple estaré toda la tarde trabajando, contribuyendo a que el país supere la crisis, y saciando la necesidad de sexo de los que alquilan 4 películas porno de una atacada (niño, te va a dar anemia)

     Me despido, no sin antes agradecer todas las felicitaciones recibidas, y emplazándolos a esta noche, porque si, esta noche el Caballero Oscuro saldrá (Caballero porque nunca me enrollaría con una chica con novio, y Oscuro porque cada vez lo veo todo más negro). ¡¡¡Nos vemos en los bares!!!

     Chris alias “Milhie”

 

     El que no lo veas no significa que no esté ahí.

La negrita, Siloita y el Pan Pitta

     Hola a todos. Este es mi segundo blog, y espero estar un poco más lúcido que en el anterior. Comencemos.

     Antes de nada seré galante y festejaré 2 cosas, una cercana a mi y otra no tanto.

     La primera, y la más cercana, es mi primer aniversario con mi “negrita”. Recuerdo aquel día en que hice manitas con ella en la guagua y como ella luego me correspondió dejando que la llevara. Ahora tenemos una relación más consolidada,  pasando noches muy entretenidas, en las que a mi me tiemblan las manos mientras ella se pone caliente. No sean mal pensados: hoy hace un año que tengo mi PS3.

     La segunda felicitación me viene algo más lejos. Hoy cumple años la causa de que me pegara los madrugones para ir a desayunar a Económicas. Así que “Siloita” (no voy a poner el nombre aquí por razones obvias), si lees esto (que no creo porque me dejó sin admisión en el Messenger juas juas juas), muchas felicidades.

     Seguro que en alguna ocasión se han puesto a recordar momentos o vivencias que al menos les han arrancado una sonrisa. Sonrisa que supone el inicio de una serie de sentimientos que hacen que te quedes algún tiempo “empantallado”.

     Uno de esos momentos que he recordado yo eran nuestras sesiones en el Pan Pitta, la cafetería que esta en la zona de las fotocopiadoras en Guajarvard. Eran momentos en los que, después de pasar algunas horas en clase, íbamos allí a despejarnos y, sobre todo, reírnos de tanto fantasma y tanta niña pija.

     Lo que hacía especiales esos momentos era porque se daban en una época de cambios. Cartaya y yo ya no estábamos solos, porque Johnny se había unido a nosotros (su teoría de los despojos sociales siempre ha hecho que me partiera de risa). Y yo empecé a trabajar en Blockbuster (de videoclub a videoclub y tiro porque me toca), así que podría decir que el buen rollo en el trabajo y el buen rollo entre la panda de la facultad hacía que fuera feliz en ese momento. No digo que ahora no lo sea, pero aquella sensación era única, difícil de explicar.

     Pues bien, ha llovido algo desde aquellos días, y desgraciadamente las cosas han cambiado. Johnny ya acabó la carrera, y hace mil que no lo veo. Cartaya perdió su “objetivo” para bajar todos los días. Sigue bajando regularmente a clase, pero no es lo mismo. Cada vez que paso por delante de allí, recuerdo a los 3 en la mesa de fuera mandándonos batidos de helado y chascando algo. Son momentos que nunca olvidaré

     ¿A qué llamo “objetivo”? Pues a cualquier cosa, algo que te haga saltar de la cama cuando estés cansado, desanimado, decaído… Algo que haga que veamos la vida desde otra perspectiva, algo que haga que nos diferencie de los demás. Si no tenemos ese objetivo, es que estamos un poquito muertos por dentro.

     Así que Cartaya, hermano, espero que encuentres pronto ese objetivo. Ya habrá tiempo para pensar en otras cosas.

     Quizá todos hemos pasado momentos bajos, momentos en que hemos tropezado, y en los que nos hemos preguntado si merece la pena seguir adelante. Para esos momentos, les dejo una cita:

     -         ¿Por qué nos caemos? Para aprender a levantarnos.

     Esta cita es de la película “Batman Begins”, y viene a decir una cosa. NO OS RINDAIS NUNCA.

     Me despido no sin antes desearle a la negrita muchos días de entretenimiento, y a Siloita feliz cumpleaños.

     Pensando en mi próximo blog se despide

     Chris alias “Milhie”

 

     El que no lo veas no significa que no esté ahí

Ya me estrené....con los blogs

     Hoy es 3 de septiembre. No es un día especial, ni se conmemora algo. Bueno, a decir verdad, hoy es el tercer día de nuestro peculiar infierno académico. Aunque, si soy sincero, echaré mucho de menos la convocatoria de septiembre (a ver si estos pavos se apiadan de nosotros y abren más la mano. ¡Que es el último año!).

     Dentro de nada comenzará un nuevo curso, y supongo que volveré a establecer mi base de operaciones en la facultad de Ciencias Económicas y Empresariales (viendo el estado en el que está la de Derecho, en la que los bancos donde la gente se sienta no se rompen, sino que se “averían”, paso de que se me caiga encima ese monumento a la oscuridad y la depresión). Entre otras cosas, el llevar una empresa se ha elevado a la categoría de ciencia, mientras que otras cosas como el abrir un tetrabrick de leche como te pone en las instrucciones no merece estudio. Si alguien ha logrado hacerlo tal y como aparece en dichas instrucciones que me llame, que le hago un monumento. Hablando de monumentos, en esa facultad si que hay monumentos. Monumentos andantes con los que te recreas la vista, el olfato y en ciertas ocasiones el oído (es que hay algunas que más que provocar un orgasmo provocan dolor de cabeza. ¡No chilles, mujer!).

     Como la felicidad nunca es plena, dentro de unas horas me incorporo al trabajo después de 15 días de vacaciones. Vacaciones en las que he estudiado y he dormido, tanto que casi me quedo tonto. He vuelto a sentir mis pies, he podido merendar, y he vuelto a ver La Laguna en horas en las que hay gente en la calle y las tiendas están abiertas. Vacaciones en las que no he sabido nada de algunos elementos. Elementos como el latin lover Fonte, que estará realizando “intercambios culturales” con italianas, o Cartaya. Ese sí que me preocupa. Después de regalarle la webcam seguro que se montó alguna productora de cine porno casero por Internet, aprovechando que ahora la tecnología se lo permite (habían ganas, pero no medios). Menos mal que no hizo el stripteasse en las fiestas de El Ortigal…

     Este es mi primer comentario, no es excesivamente brillante, pero las neuronas andan con agujetas con estos exámenes. Agradecería cualquier comentario, queja o sugerencia, y acepto críticas de todo tipo (si son insultos, mejor pásate por el videoclub y así te parto la cara jijiji). También acepto fajos de billetes y proposiciones indecentes (uy, cuantos recuerdos me trae esa frase…)

     Sin más me despido, agradeciéndoos (que fino) que hayais (otra vez) “perdido” parte de vuestro tiempo leyendo esto. Amenazo con volver el viernes, para desearos (joder, esto de ser de letras…) buen fin de semana, felicitar algún cumpleaños y demás burradas que se me ocurran.

Un saludo.

Chris alias “Milhie”

 

El que no lo veas no significa que no esté ahí.